Sexting, una moda muy peligrosa ¡protégelos!

Para muchos de vosotros el Sexting será un término totalmente desconocido pero es bueno que os familiaricéis con él ya que puede afectar a vuestros hijos en la adolescencia. Consiste en el envío de imágenes eróticas o sexuales propias (foto o vídeo) a otra persona a través de teléfonos inteligentes (Smartphones) principalmente o Internet.

Lo primero que nos viene a la cabeza es qué puede impulsar a nuestros hijos a hacer algo así. Una causa puede ser la conducta irreflexiva propia de la etapa de la adolescencia o el despertar sexual: para compartir sexo, como experimentación, como exhibicionismo o como mecanismo de seducción o ligue. Otra causa es la proliferación de imágenes desnudas en la red, tanto de famosos (Scarlett Johanson o Miley Cyrus) como de personas anónimas posando desnudas.

Además, los factores más determinantes en la producción de esta práctica son la ausencia de visión de futuras consecuencias laborales o familiares, y el desconocimiento del riesgo que esas imágenes pueden tener en manos de terceras personas: los llamados groomers (acosadores de menores con intenciones sexuales).

Por tanto, es bastantante evidente que el Sexting es una práctica de riesgo para quien lo realiza, donde la causa principal sería la pérdida de control del material enviado: aunque se envíe a una íntima persona (novi@, espos@, amante, etc.) la situación personal puede cambiar en el futuro y esas imágenes ser difundidas de forma masiva y universal: una vez en Internet, el contenido es incontrolable, las imágenes serán casi imposible de eliminar.

Además de la pérdida de privacidad, el riesgo más importante, especialmente en los menores, es el impacto psicológico sobre la formación de su personalidad aún en ciernes en la pre-adolescencia.

Otros riesgos, no menos importantes son:

–      Sextorsión: amenazas relacionadas con la difusión de las imágenes para conseguir que la relación no termine, para obtener un chantaje sexual, etc.

–      Grooming: acoso a través de las TIC para poder abusar sexualmente de la víctima.

–      Cyberbullying: acoso entre iguales por la tenencia de imágenes sexuales de la víctima.

–      Consecuencias legales: para los menores o para sus progenitores.

No hay que olvidar tampoco las posibles consecuencias legales que se derivarían, llegado el caso, ante la  comisión de los posibles delitos relacionados con el Sexting:

–      Tenencia y/o distribución de pornografía infantil.

–      Revelación de secretos (1 a 4 años de prisión).

–      Ataque al honor y a la propia imagen.

–      Difusión de datos personales.

¿Qué podemos hacer los padres para evitar el Sexting?

La responsabilidad en la educación de los hijos es nuestra, de los padres, tanto la educación en valores, la educación sexual como la educación sobre el uso de las nuevas tecnologías: en este ámbito hemos de incrementar el conocimiento no sólo de las herramientas sino de sus posibles riesgos, enseñándoles cuáles son sus derechos y sus deberes en el uso de las TIC y marcándole los límites de lo que puede y no puede hacer en Internet.

Después del caso Snowden, a ningún adulto se le escapa ya que lo que se cuelga en Internet no es anónimo y siempre se puede seguir el rastro; ni tampoco que lo que se sube a Internet ya no se puede borrar ni evitar su redifusión masiva o que el anonimato en Internet no existe.

Por eso es importante que sepas indicarle a tu hij@ las consecuencias de vulnerar la privacidad de otras personas. Estas pautas pueden ayudarte en esta labor:

  • La primera barrera de autoprotección que puedes enseñar a tu hij@ es a proteger su privacidad. Anímale a usar un nombre ficticio y una fotografía de algún personaje de ficción para los perfiles que tenga en las redes sociales.
  • Enséñale a no compartir información personal en la Red  y a crearse contraseñas fuertes.
  • No debe “provocar” una situación de sexting, es decir, no debe promover la creación ni difusión de material audiovisual con contenido sexual.
  • Si tienes la convicción de que, de todas formas, va a practicar Sexting, enséñale a tomar una serie de precauciones para minimizar sus consecuencias (ver recomendaciones más abajo).

Si tu hija o hijo hija ha sido víctima del Sexting, en España, la BIT (Brigada de Investigación Tecnológica) de la Policía Nacional y el Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil velan por la seguridad de los ciudadanos en la Red: a ellos debes acudir en caso de que tu hijo sea víctima de una situación de Sexting. Si por el contrario es tu hij@ el que ha difundido las imágenes de otros menores de edad desnudos, puedes acudir a la Red de Expertos de Defensa Jurídica de Padres 2.0.

Es obvio, por tanto, que es una práctica muy poco recomendable y que el Sexting no es seguro, tecnológicamente hablando tampoco. Ni siquiera con aplicaciones como Snapchat, donde se puede obtener una captura de la imagen recibida. Existen métodos técnicos para obtener ilícitamente las imágenes con contenido sexual de terceros guardadas en dispositivos informáticos.

Si a pesar de las complicaciones y problemas que el Sexting puede conllevar se quiere compartir imágenes con contenido sexual,  es recomendable no mostrar rasgos personales (cara, tatuajes, etc.), así como no mostrar detalles del entorno donde se toma la fotografía, para que no se pueda deducir la identidad del fotografiado, como escudos de instituciones académicas, uniformes con logo corporativo, etc.

Algunos datos estadísticos sobre el Sexting

– El 15% de los adolescentes en EE.UU. (12 a 18 años) lo practican, según la Academia Americana de Pediatría.

– El 1’5% de los menores en España (12 a 16 años) envían Sexting, y el 4’3% lo recibe, según INTECO (nov.2011).

– Los adultos lo practican un 42’8% (18 a 24 años), según la Universidad de Michigan (2011).

Para resolver las dudas que nos asaltan como padres en el complejo mundo de las TIC, Padres 2.0 pone a disposición de los lectores de Sapos y Princesas un email ([email protected]) y un teléfono (648.072.365) donde podéis enviar vuestras consultas.

Padres 2.0

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