La alimentación desempeña un papel esencial en el mantenimiento de la salud y el bienestar del perro. Una alimentación inadecuada, ya sea por la baja calidad, por no estar bien equilibrada o por no estar bien racionada, puede conducir a enfermedades clínicas.

    Una buena alimentación para el perro debe contener todos los nutrientes que él necesita, en las cantidades adecuadas y en las proporciones exactas para cubrir sus necesidades nutricionales y garantizar su salud.

    A la hora de elegir su alimentación tendremos que considerar una serie de variables. La primera, que esté formulado para perros, no vale la comida casera; la edad ,su tamaño, el estado fisiológicosi está esterilizado, la actividad que realiza, si presenta alguna sensibilidad e incluso la raza.

    Actualmente,el principal problema nutricional de los perros es la obesidad. Existe una estrecha relación entre la obesidad y la diabetes mellitus, los problemas articulares, las enfermedades cardíacas y hepáticas, los trastornos cutáneos e incluso, las complicaciones en operaciones quirúrgicas y riesgos anestésicos.

    Los trastornos por deficiencia o exceso de calcio y energía, alteraciones gastrointestinales, afecciones dermatológicas, trastornos en la reproducción, enfermedades dentales y un deficiente estado del sistema inmunitario son otros de los problemas debidos a la nutrición inadecuada.

    En definitiva,una nutrición deficiente genera una cascada de alteraciones que influye notablemente en la calidad de vida del perro, le expone a un mayor riesgo de padecer enfermedades y reduce su esperanza de vida.

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