¿Qué tienen en común mujeres como Gisele Bundchen, Julianne Moore o Gwyneth Paltrow? Aparte de ser celebrities mundialmente conocidas, les une algo más: las tres decidieron dar a luz  a sus bebés en su domicilio. Y es que los partos en casa se están convirtiendo en una opción cada vez más demandada a la vez que muy controvertida. Numerosos profesionales sanitarios, así como ciudadanos de a pie se posicionan en contra por los riesgos que conllevan; sin embargo, muchas madres y profesionales lo defienden a capa y espada por considerarlo una opción más natural y menos invasiva. Según datos de 2013, tan solo 1 de cada 500 partos en España han sido partos en el domicilio, lo que hace un total de unos 800 partos anuales en todo el país.

    Para ver sus luces y sus sombras hemos decidido hablar con profesionales como la Doctora Beatriz Bueno, y las matronas Sara Cañamero y Purificación Corona; así como con una madre que ha dado a luz en casa, Sara Jiménez.

    Lo primero que nos viene a la cabeza es ¿por qué una madre decide tener a su bebé en casa? Sara Jiménez dio a luz a su segundo hijo en su domicilio. “No veía necesario dar a luz en un hospital en tanto que era un embarazo sano y normal y todo seguía su curso. Quería vivir un parto natural tanto por mí como por mi bebé; evitarle intervenciones inncesarias que afectasen a su sistema nervioso e inmunitario, pensando en que no hubiera nada de separación, que fuera en un lugar tranquilo y agradable y lejos del entorno hospitalario. Cuando estamos diseñados para que todo surja y sea fisiológico ¿para qué intervenir?”.

    Sara Cañamero es matrona y ha atendido numerosos partos a domicilio. Según su experiencia, “hay cosas que todas estas madres tienen en común: buscar que los protagonistas del parto sean la madre y el bebé, que se trate de la manera más respetuosa posible todo el proceso, estar en su entorno, huir del alto intervencionismo y buscar el respeto de su propio ritmo y el del bebé”.

    Mientras en países como Holanda, Noruega o Dinamarca el parto en casa está financiado por las instituciones, en España se trata de una opción de pago que no tiene cobertura alguna por la Seguridad Social. Es decir, es la familia la que tiene que contratar de forma privada a la matrona. Profesionales de nuestro sistema público de salud como Beatriz Bueno, ginecóloga del Hospital Infanta Sofía de Madrid, no se muestran a favor del parto en casa. “Es una práctica infrecuente en nuestro país y desde mi punto de vista arriesgada. El parto es una situación única y muy particular que no se puede asemejar a ninguna otra práctica clínica, donde no sólo se puede ver afectada la salud de la madre sino también la del futuro recién nacido. En nuestro país gozamos de un Sistema Nacional de Salud que permite a todas las embarazadas ser atendidas en las mejores condiciones de seguridad tanto para ella como para sus hijos, por lo que no recomendaría en ningún caso el parto en domicilio”. Y es que, tal y como nos cuenta Purificación Corona, matrona en el Hospital La Paz de Madrid, “puede surgir alguna complicación y que no tengas los medios a tu disposición para solventarla. Un hemorragia postparto, un desprendimiento de placenta, un prolapso de cordón… Son situaciones tremendamente urgentes que necesitan un cirujano al lado para que la vida del niño o de la madre no corra peligro. No es predecible, te puede ocurrir y hay que actuar muy rápidamente en ese momento, y si no tienes los medios… mal vamos”. “El factor  de riesgo de los partos es que son situaciones impredecibles y van surgiendo a medida que va evolucionando el parto, de ahí el beneficio de tener un equipo médico a disposición del paciente”, corrobora la Dra. Bueno.

    Sin embargo, los defensores del parto en casa afirman que el parto en casa es igual o más seguro que el parto en el hospital, siempre que sea llevado por una matrona con experiencia. “Yo tuve a mi hijo en casa, pero eso no significa que lo tuviera sin asistencia. Estaban conmigo una matrona, una Doula y mi pareja. La matrona se encargaba de los latidos de mi bebé y de controlar que, si algo se salía de la normalidad, fuéramos al hospital. Es importante recalcar que para que tú puedas tener a tu bebé en casa necesitas cumplir unos requisitos: que el embarazo haya sido normal y no de alto riesgo, que no sea un embarazo gemelar, que el bebé venga en posición cefálica… Digamos que se entiende que hay determinadas circunstancias en las cuales lo ideal es dar a luz en el hospital porque es más seguro”, nos cuenta Sara Jiménez.

    Por desgracia, no todos los partos transcurren con normalidad, y es en estos casos cuando una mujer que ha iniciado un parto en casa tiene que acudir rápidamente a un centro hospitalario. “Nos hemos encontrado con mujeres que han tenido una retención de placenta, otras a las que se les ha estancado la dilatación, llevaban muchas horas con la bolsa rota y han tenido que acudir al hospital”, nos cuenta Purificación. “En casos como el de la dilatación estancada, tras medidas básicas de hidratación y analgesia suelen completar la dilatación y finalizar el parto. En otras ocasiones recibimos partos complicados, con riesgo para el bienestar fetal y con complicaciones maternas que requieren nuestra intervención para poder solucionarlo de la mejor forma posible”, dice Beatriz Bueno.

    En cambio, Sara Jiménez afirma que “no tenía ningún miedo a que hubiera complicaciones. Cuando empiezas a leer, a informarte con artículos científicos, te das cuenta de que cuando un parto fluye con total normalidad es muy raro que haya complicaciones. Pueden ocurrir, sí, pero de la misma manera que pueden ocurrir en un hospital. Cuanto menos intervenido esté un parto, menos riesgos hay de que se complique y se tuerza. La naturaleza lo tiene todo planeado, del primero al último minuto. ¡Claro que pueden pasar mil cosas!, estando embarazada también. Pero bueno, tenía a la matrona, tenía un hospital cerca y tenía la confianza en mi cuerpo y en el proceso”.

    Para Sara Cañamero, “en el parto en casa, la mujer te elige como matrona, te conoce desde tiempo antes. En un parto hospitalario la mujer, en la inmensa mayoría de los casos, no ha visto en su vida a la profesional que va a acompañarla durante uno de los momentos más íntimos e intensos de su vida. Puede no haber feeling y, aunque parezca una tontería, que esto frene el proceso de parto”. Como matrona, Sara considera que en un hospital “tienes demasiado a mano los elementos indispensables para medicalizar un parto y es muy fácil caer en alguno de ellos. Además hay protocolos para casi todo: hay que hacer tactos que no son necesarios, limitamos el movimiento si la mujer se pone la epidural…”.

    La Doctora Bueno en cambio, defiende que “la obstetricia ha avanzado en los últimos años y, al igual que en otros campos de la medicina, tenemos protocolos actualizados de parto mínimamente invasivo; permitiendo deambular a la paciente, facilitando la ingesta de líquidos, haciendo que el proceso sea más confortable para la paciente”. “Varía según los hospitales y, dentro de un mismo hospital, según el personal que te atienda; pero hay una tendencia a ser menos intervencionista. Evidentemente no es lo mismo una señora que ha iniciado su dilatación en un parto espontáneo, normal y natural, a una mujer que es una inducción, donde se utilizan unos medios totalmente diferentes”, apunta Purificación.

    Además, el Ministerio de Sanidad ha puesto a disposición de las futuras madres el Plan de Parto, un documento en el que pueden plasmar sus preferencias a la hora de dar a luz acerca de temas como la epidural, el acompañante, el rasurado del vello púbico, el movimiento, tener disponible una pelota de pilates, hacer ‘piel con piel’ o, incluso, la postura a la hora de dar a luz. “Si tú hablas con la mujer y ella te cuenta lo que quiere, tú le dices las opciones que tenemos, que vamos a intentar cumplir todo lo que ella quiera mientras todo vaya bien… Ella se queda súper contenta porque no tiene la sensación de que se le impone nada”, nos cuenta Purificación. “Hay veces que las cosas no son como nos gustarían pero hay que solventarlas. Nadie quiere llevarse a casa un niño con daños neurológicos. A veces vamos con un plan de parto idílico y acabamos en cesárea urgente… Se trata de no perder el sentido común, si se puede hacer, perfecto. Pero con un mínimo de seguridad garantizada”. “El parto en sí mismo no es el fin, es el camino para conseguir un recién nacido vivo y una madre en perfecto estado. Existen situaciones opcionales, pero la monitorización materno- fetal es indispensable”, afirma Beatriz Bueno.

    Por suerte, la experiencia de Sara Jiménez, lejos de ser peligrosa fue “enormemente positiva. Ves que al estar tranquila en tu casa, rodeada de las personas que tú eliges, todo fluye. El parto fluye, tus hormonas fluyen, no hay ningún tipo de interrupción y la naturaleza hace lo que tiene que hacer. La sensación fue de absoluta confianza y poderío. Las mujeres somos capaces de dar vida y muchas veces llegamos con tanto miedo a ese momento que se nos olvida. Cuando vives el parto en ese ambiente, te das cuenta de que es una maravilla, que son sensaciones y emociones súper potentes que muchas veces en los hospitales se anulan por el miedo. Volvería a pasar por ello una y mil veces siempre y cuando las condiciones me lo permitieran”.

    Según Purificación, “la opción ideal es tener un entorno muy favorable en el hospital, algo muy cuidado y hogareño y, al mismo tiempo, todos los medios disponibles por si algo se tuerce“. “Probablemente si los hospitales se actualizaran y confiaran más en las mujeres y menos en el instrumental, se convertirían en una opción fantástica para dar a luz”, nos dice Sara.

    Por supuesto, cada mujer es libre de elegir cómo quiere traer a sus hijos al mundo, siempre pensando en su bienestar y el de su bebé. Informaos, leed, pensadlo y a decidid… ¿tú tendrías a tu bebé en casa?

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