Lo que nunca te contaron antes de ser madre

Si hay algo que todas las que han sido madres tienen claro en este mundo es que ser mamá es como enamorarse, hasta que no te ocurre no sabes cómo es. Te lo habrás imaginado de mil formas, habrás escuchado testimonios, consejos, cosas buenas y cosas terribles, gente que habla de ello como algo místico y maravilloso y madres que se arrepienten… Pero hay cosas que hasta que no las vives no te das cuenta y sobre todo, hay cosas que nadie te cuenta, cosas de las que nadie habla… Pero que ocurren, ¡ya lo creo que ocurren!

  • Durante el embarazo vas a ir al ginecólogo más que nunca en tu vida, mínimo una vez al mes. Se convertirá en tu mejor amigo/a.
  • Te parecerá que la ciudad entera está embarazada porque tendrás un radar para descubrir embarazadas como tú. Y os miraréis cómplices al descubriros.
  • Te darás cuenta de que no solo el anuncio de Clear Blue se repite en bucle, si no que hay cientos de anuncios para embarazadas y bebés… Y te interesarán y emocionarán a partes iguales porque TODO lo que tenga que ver con tu embarazo te parecerá apasionante.

    • Descubrirás que, por mucho miedo que te diera, el parto no es lo más doloroso. Lo más doloroso son los puntos de la episotomía (sí, sí, que te cosan ahí abajo) o, peor aún, del desgarro y, sobre todo, recuperarte de ello. Te querrás morir cada vez que vas al baño, pero todo bien. Saldrás de esta.
    • Experimentarás también dolores inhumanos en tu pecho (ése que lucías turgente y lozano durante tu embarazo) en momentos tan maravillosos como la subida de la leche, cuando se te agrietan los pezones o cuando tu bebé decide hacer malabarismos con tu pezón en su boca.
    • Además, tu espalda también sufrirá con la lactancia… Mucho. Y tendrás la sensación de que no haces otra cosa en todo el día que dar el pecho.

      • Aunque todo el mundo te aconseje que aproveches para dormir o ducharte cuando el bebé duerme, no lo harás. Aunque te mueras de sueño y matarás por una ducha de 15 minutos bajo el agua.
      • Olvídate de dormir más de 3 o 4 horas seguidas durante los primeros meses. Algunas se acostumbran, a otras les da igual y hay quienes lloran desconsoladamente porque necesitan dormir en condiciones. También sobrevivirás a esto.
      • Y ya que estamos… Olvídate de dormir a pierna suelta como antes de ser madre. Incluso cuando tu hijo duerma plácidamente te levantarás a comprobar que respira y está vivo.

      • … porque te plantearás más que nunca el terror que te da la muerte y descubrirás lo que es el instinto de protección a tus cachorros en tus propias carnes.
      • Disfrutarás como jamás imaginaste con eructos, pedos, gases, cacas… Sí, sí, todo eso que antes te daba asco ¡ahora será una fiesta!
      • Si tu bebé es de los que regurgita, el olor a leche agria será tu perfume más habitual y quedará patente en tu ropa en forma de manchas a la altura de tus hombros. No desesperes, no hay nada con lo que una toallita húmeda no pueda, llegados a este punto son tus máximas aliadas, jamás imaginaste lo importantes que llegarían a ser para ti.
      • Si te parecía que ibas mucho al médico cuando estabas embarazada, prepárate porque vas a ver más al pediatra que a tu propia sombra. Entre vacunas, catarros, controles rutinarios y Urgencias… el ambulatorio será tu segunda casa.

      • Alucinarás más que nunca con las supermodelos y su recuperación post- parto. Más que nada porque tú eres incapaz de levantar una pierna, un paseíto con tus kilos y tu cansancio se convierte en subir el Everest y hacer abdominales te parece misión imposible.
      • Verás cómo, al dejar la lactancia, tus pechos se reducen a dos pellejos y pierdes una talla de sujetador. Tranquila, volverán a su ser.
      • Tu visión de la familia cambiará y querrás ver más que nunca a tus padres y hermanos para que disfruten de tu hijo (y lo mimen mucho).

    • Descubrirás que, además de tu pareja, hay otra persona que puede hacer que te derritas con una sonrisa.
    • No querrás separarte de tu bebé y, cuando lo hagas, estarás deseando llegar a casa y comprobar que está entero.
    • Te sentirás culpable por muchas cosas, pero aprenderás a vivir con ello ¡Perdónate!

    • Buscarás parecidos durante horas y te morirás de la emoción cuando alguien te diga que tiene una aire a tí. (Aunque sepas que es por ser amable, porque el niño es clavadito a su padre)
    • Vas a madrugar, no importa el día de la semana que sea. Mucho. Durante años.
    • Y, sobre todo, descubrirás que ser madre, a pesar de todos los sacrificios y preocupaciones que conlleva MOLA, y mucho.

*Gracias a todas las Madres que con sus experiencias nos han ayudado a crear este artículo ¡Sois maravillosas!

Bebé · Maternidad · Día de la madre · Madre

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