Convierte el baño de tu bebé en un ritual de relajación con esencias naturales

Convierte el baño de tu bebé en un ritual de relajación con esencias naturales

Lavanda, jazmín, mandarina… Son muchos los aromas presentes en la naturaleza que pueden ayudarnos a cuidar nuestra salud, por dentro y por fuera. Estas fragancias, generalmente destiladas en forma de aceites esenciales, llevan utilizándose desde hace siglos por sus propiedades terapéuticas. Conocer más acerca de sus propiedades puede ayudarnos a convertir el baño del bebé recién llegado en un auténtico ritual de placer y relajación,  perfecto para comenzar a preparar al infante para el sueño… y ayudarnos a conseguir que éste sea lo más placentero y duradero posible.

La industria actual nos ofrece una amplia de productos para el cuidado infantil que tienen muy en cuenta el poder de estas fragancias. Se trata de una solución más práctica que los aceites esenciales, ya que están presentes en los lineales de cualquier supermercado. Los defensores de estos últimos, sin embargo, argumentan que los aceites representan una fórmula más natural. En cualquier caso, conocer cuáles son las fragancias más relajantes te dará más información para elegir la opción que más se adapta a tus gustos y necesidades… ¡aunque también tendrán que contar con la aprobación de tu bebé!

Fragancias vaporizadas o en aceites esenciales

Si nos decidimos por los aceites esenciales a la hora del baño, podemos usarlos en su forma vaporizada, con un difusor o humidificador. Este método nos permitirá dispersar la fragancia de forma suave y continuada en el tiempo, sin recargar el ambiente.

Aceites esenciales

Los aceites esenciales también pueden usarse en forma diluida, mezclándolos con un gel de baño neutro. Para el masaje, dos o tres gotas son suficientes. Antes de usar estos aceites, debemos asegurarnos de que se trata de un producto apto para la piel de bebé y cuál es la dosis adecuada. Se trata de conseguir un ambiente agradable, no de saturar el olfato. Precisamente, una de las grandes ventajas de este producto es su potente efecto concentrado.

Lavanda, relajante natural

Se trata, sin duda, de uno de los aromas más relajantes que existen y por eso la lavanda está considerado como uno de los reyes de los aceites esenciales. Es un arbusto común en los países mediterráneos, muy reconocible por su flor morada y su agradable aroma. La lista de sus propiedades es larga: antiséptica, analgésica, antiinflamatoria, regeneradora y cicatrizante para la piel… Pero a la hora del baño del bebés, nos interesan sobre todo sus efectos calmantes o sedantes.

Lavanda

La lavanda ya se utilizaba en las civilizaciones antiguas como remedio contra el insomnio y el nerviosismo. No en vano, se trata de una de las fragancias más escogidas por los fabricantes de productos de higiene infantil. También es habitual encontrar la lavanda entre los geles de baño que nos ofrecen una experiencia ‘spa’. Con un aroma suave, la lavanda resulta perfecta para crear una atmósfera de tranquilidad que prepare al bebé para el sueño. Como consejo, podemos usar una o dos gotas de lavanda en la ropa de cama del bebé, con lo que se creará una conexión entre el baño y la cuna, extendiendo la relajación del momento.

Fragancias calmantes y tonificantes

Procedente de India y otras zonas de Asia, el sándalo ha sido utilizado tradicionalmente como aroma asociado a la meditación, el rezo y otras prácticas espirituales. Se le atribuyen propiedades calmantes y positivas, tanto para el cuerpo como para la mente. No tiene un poder tan sedante como la lavanda, pero inspira una sensación de tranquilidad que facilita la relajación.

Aceite de mandarina

Otro de los más destacados es el aceite de mandarina. Con un precioso color que va del dorado al verde oliva y un tacto oleoso, el aceite esencial de mandarina también posee propiedades sedantes. Su poder antiséptico y tonificante le convierten en una gran opción para un masaje después del baño.

Para terminar, la rosa y el jazmín, dos aromas dulces, sin llegar a empalagar. Resultan una buena opción para su empleo en difusores. Si optamos por el aceite, también podemos beneficiarnos de su efecto tonificante para el cuerpo.

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