La alimentación del bebé

La alimentación representa una de las piedras angulares en el desarrollo físico, psíquico y emocional de los niños y es importante que conozcas las exigencias nutricionales de cada etapa para que puedas ofrecerles lo adecuado en cada momento.

El primer dilema al que te enfrentas en cuanto nace tu bebé es referente a la lactancia, y es tu decisión optar por dar el pecho u ofrecer al niño leche de fórmula. Lo fundamental es satisfacer las necesidades físicas y afectivas de tu hijo teniendo en cuenta que el primer año de su vida supone, desde el punto de vista nutritivo, el más importante de su existencia.

Muchos organismos sanitarios, como la Asociación Española de Pediatría, consideran que la leche materna es el mejor alimento para el bebé: por su composición única que aporta todos los nutrientes necesarios para su crecimiento, cuenta con beneficios inmunológicos que mejoran las defensas del bebé y además fomenta la relación materno-filial.

Si optas por la leche artificial, hoy en día puedes encontrar en el mercado fórmulas maternizadas cuyos componentes son de origen animal pero se añaden otros para que sean lo más parecido a la leche materna, y por ende adecuadas al bebé. Esta opción no excluye la relación afectiva entre madre e hijo, incluso tiene la ventaja de que también el padre pueda conectar emocionalmente durante este periodo con el pequeño.

Más allá de tu decisión respecto a la alimentación, ten en cuenta que siempre debes consultar con tu pediatra.

La introducción de la alimentación complementaria no está especialmente normalizada, aún así, la Organización Mundial de la Salud recomienda su introducción a partir de los 6 meses. Pero a modo orientativo, el pediatra Dr. Pazos nos comenta que se suele comenzar sobre los 4-5 meses con cereales sin glúten y la fruta. Posteriormente se irán introduciendo progresivamente verduras, carne de pollo y ternera (6 meses), cereales con glúten (7 meses), pescado blanco y yema de huevo (9-10 meses) y sobre el año de vida el resto de los alimentos, ya sea en puré o adecuándose a la capacidad de masticación del niño.

Ten en cuenta que los hábitos alimenticios del bebé comienzan a formarse a partir del año, por lo que es ideal que le ofrezcas una gran variedad de sabores.

En esta etapa puedes comenzar a educar a tu hijo a sentarse a la mesa y manejar los cubiertos. ¡Bon appétit!

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