Compartir cuarto con tu bebé podría no ser seguro, ¿sabes por qué?

Compartir cuarto con tu bebé podría no ser seguro, ¿sabes por qué?

Dormir en el mismo cuarto que tu bebé no sólo puede interferir en sus ciclos del sueño, sino que podría tener consecuencias mucho más peligrosas. Compartir cuarto con tu bebé está relacionado con prácticas inseguras en torno al sueño, que pueden incluso derivar en el síndrome de muerte súbita infantil. Así lo afirma el estudio norteamericano ‘Mother-Infant Room Sharing and Sleep Outcomen in the INSIGHTStudy’, publicado online por el periódico oficial de la Academia Americana de Pediatría (APP), Pediatrics.

Sus conclusiones indican que compartir cuarto con tu bebé recién llegado está relacionado con periodos de sueño más cortos y hábitos más inseguros, además de con unos progenitores mucho más cansados. Además de reabrir el debate sobre las consecuencias a largo plazo de las prácticas relacionadas con el sueño infantil, sus autores demandan una investigación más profunda sobre los efectos de compartir cuarto con los bebés y la prevención del síndrome de muerte súbita.

Compartir cuarto con tu bebé y sus consecuencias

Para su realización, se tuvieron en cuenta los datos del informe ‘Nurses Start Infants Growing on Health Trajectories (INSIGHT)’, que analizaba un total de 230 parejas de madres y lactantes, en un periodo comprendido entre las tres semanas y los nueve meses. Los académicos no tuvieron en cuenta aquellos padres que aún compartían cama con su recién nacido, ya que el objetivo era comparar las diferencias entre las pernoctaciones en el mismo cuarto o en un dormitorio independiente, tanto desde el punto de vista del sueño infantil como del descanso de los padres.

Compartir cuarto con tu bebé, ¿sí o no?

El estudio realizó un análisis comparativo entre el sueño de bebés que aún compartían habitación con sus padres con infantes que ya pernoctaban en su propio cuarto independiente. Los resultados en cuanto a duración del sueño fueron similares hasta los cuatro meses de edad, pero a partir de entonces comienzan a apreciarse diferencias, según los investigadores, obligan a replantear lo adecuado de esta práctica dentro de la comunidad pediátrica.

Incluso a los cuatro meses, los bebés emancipados del dormitorio familiar tuvieron un periodo de sueño medio de siete horas y 49 minutos, frente a una media de siete horas en el caso de los infantes que aún compartían habitación. A los nueve meses, los bebés con dormitorio propio dormían 40 minutos más.

“ La sugerencia de que los padres esperen a sacar el niño de su dormitorio hasta el final del primer año, cuando la ansiedad por separación ya es habitual y creciente, probablemente tendrá como resultado padres frustrados e infantes infelices”

Por otro lado, aunque el número de veces en las que el bebé se despierta durante la noche fue similar, los investigadores observaron que cuando los padres compartían habitación con su hijo, éste tenía el doble de probabilidades de ser alimentado durante la noche. Compartir cuarto con tu bebé también implica una probabilidad cuatro veces mayor de que el niño sea trasladado de su cama a la cama de los padres, un hábito firmemente rechazado desde la APP.

Recomendaciones contradictorias

Estos descubrimientos ponen en entredicho las indicaciones actuales de la APP, que recomienda compartir cuarto con tu bebé hasta que este cumpla al menos seis meses o  un año de edad, considerado el momento más idóneo para la transición. Ahora, los hallazgos de esta investigación obligan a replantearse las consecuencias de compartir o no cuarto con el bebé lactante.

Compartir cuarto, ¿sí o no?

“ La sugerencia de que los padres esperen a sacar el niño de su dormitorio hasta el final del primer año, cuando la ansiedad por separación ya es habitual y creciente, probablemente tendrá como resultado padres frustrados e infantes infelices. Compartir se asocia también con una mayor interrupción del sueño para las madres”, según escribe  Ian M. Paul, de la Facultad de Medicina de Penn State y uno de los autores del estudio en Pediatrics.

Por su parte, la APP argumenta que la extensión de los periodos de sueño se produce de forma similar, independientemente de que los niños duerman o no con sus padres. También consideran que desterrar al bebé del dormitorio familiar demasiado pronto puede estar asociado a problemáticas desde el punto de vista psicológico.

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