8j: Un post bien vale una camiseta

Si todavía no sabías de la existencia de un movimiento emergente compuesto por madres blogueras y bautizado como Mother Blogger Power, aquí te contamos cómo el pasado sábado 8 de junio se convirtió en una fecha clave para su reivindicación en España.

El movimiento, totalmente consolidado en Estados Unidos, se ha convertido en un lobby con una gran influencia e importancia para las marcas que han visto en estas madres un filón como prescriptoras de opinion.

Se trata de un auténtico fenómeno, en parte afianzado por la crisis y engordado por el gran número de mujeres que se han visto obligadas a dejar sus trabajos o han aprovechado la coyuntura para apuntarse a los EREs de sus empresas para hacer lo que la mayoría de ellas quería: cuidar de sus hijos y aprovechar al máximo una etapa maravillosa que dura muy poco. Desengañadas de las maravillas de ser “madre tabajadora”, la conciliación familiar es su asignatura pendiente. De ahí la importancia de buscarse una ocupación que puedan realizar desde casa y más afín a la realidad que les ha tocado vivir ahora como madres. Así que en los últimos años ha surgido un boom con blogs de todo tipo: de riquísimas recetas o creativas manualidades, de recomendación y comparación de productos o, simplemente, sobre las tribulaciones de una madre, trabajadora o no.

Al encuentro, celebrado en La Casa del Lector de Madrid y organizado por la revista Yo Dona y Madresfera -una joven web que aglutina más de 1.100 blogs escritos por madres-, acudieron más de 300 personas, muchas de ellas procedentes de otras ciudades. Un auténtico “éxito de convocatoria” al que ni los propios organizadores daban crédito. Quitando algún que otro percance debido al aforo y ajeno a la organización, la jornada fue realmente interesante y destacó por un completo programa, en el que no faltaron los talleres para los niños -de lectura y manualidades-, y para las propias blogueras -de posicionamiento SEO, peligros y vulnerabilidad en la red o cómo ganar lectores.

8j, un antes y un después
La jornada la inauguró Marta Michel, directora de Yo Dona, quien reconoció que “las madres blogueras se han convertido en un lobby y son muy poderosas”. Para ella, el “Mother Blogger Power se ha convertido en un colectivo con un gran potencial económico como prescriptoras de consumo infantil y las marcas lo saben”. Y es que el contenido de estos blogs es realmente influyente entre las madres porque estas blogueras han creado una estrecha relación de confianza con sus lectoras, a la vez que “aportan un gran servicio a la sociedad”.

Entre vítores y aplausos subieron al escenario Mónica de la Fuente y Laura Montells, artifices de Madresfera. A pesar de reconocer que estaba nerviosa, De la Fuente, fundadora de la plataforma y adorada, con razón, por el colectivo, contó con mucha naturalidad y gracia la historia de esta aventura que en menos de dos años ha ampliado el número de blogs inscritos a la página de 4 a 1.110. Ahí queda el dato. Y es que, como ella misma admitió, “la maternidad te cambia todo”. Proveniente del mundo de la publicidad y tras tener su primer hijo, Mónica, empezó a percatarse de la comunidad de madres blogueras que existía.  El perfil de estas madres es el de profesionales con estudios y un poder adquisitivo cada vez mayor, que están conectadas a internet constantemente. Son difusoras y emisoras de mensajes y, lo más importante, tienen en su poder la capacidad de decisión en la familia para comprar, algo de altísimo valor para las marcas.

Su socia en Madresfera, Laura Montes, fue la encargada de presentar el fenómento en cifras. Si en 2004 apenas había blogs de madres, en 2007 podemos ver cómo emerge un movimiento que en 2011 despunta a la alza hasta llegar el momento actual, en pleno auge. Actualmente, se registran a Madresfera treinta blogs de maternidad a la semana, y el número total se ha duplicado en los últimos seis meses llegando a más de 400.000 lectores. Unas cifras nada desdeñables, si bien es verdad que muchos de estos blogs no llegan al año de vida.

El idilio…
Y llegó el turno de las marcas. Conscientes de la importancia del fenómeno por su gran capacidad de promocionar productos buscan desesperados “embajadoras” para promocionar los suyos propios, pero…, ¿a qué precio?

La influencia de estas madres blogueras es mucho mayor que la del periodista tradicional y la relación que mantienten con sus lectores tiene un gran valor añadido para las marcas. Pero lo primero es la honestidad del bloguer porque si no, se rompe el tan valioso vínculo de confianza. Las marcas buscan ideas y contenidos para invertir en publicidad aprovechando también la capacidad de segmentación de los blogs de maternidad con un público objetivo muy claro.

¿Qué pretenden con esta relación bloguer-marca? Pues hacer comunidad, organizar eventos, realizar charlas y talleres formativos, asesoramiento, realizar pruebas de productos y sorteos, ver publicados sus posts patrocinados y difundir el contenido de las marcas a través de la red…

Ignacio Entrena, Digital Manager de Johnsons Baby, demostró que “la mamá del siglo XXI es social e influyente” con los siguientes datos: Un 70% de las mamás se fían del contenido de estos blogs; el 60% de las mamás se fía de una recomendación de otra mamá, y el 55% obtiene más credibilidad que las propias marcas. Los blogs humanizan a las marcas y comparten experiencias reales y honestas de los productos de las marcas. Por eso, la plataforma Baby Center de Johnsons busca contenido “auténtico, creíble y que genere opinión”. En otras palabras “mamás que se lo curren y hablen a otras mamás de los productos Johnsons Baby”. Buscan una relación cercana y personal, selectiva, a largo plazo, y con una información de valor más allá del producto, como su respetada Guía del cuidado del bebe.

Para rebatir que exista realmente una relación cordial “win win” entre las marcas y las blogueras, habló sin pelos en la lengua Sara Palacios, también recibida entre vítores y aplausos. La autora del blog “Mamis y bebés (Waleska)” recibe entre 100 y 150 correos a diario de empresas de todo tipo, grandes y pequeñas, pidiendo su colaboración en la difusion de sus productos. En ese sentido, “nos sentimos utilizadas porque se acercan pidiendo muchas cosas y no siempre de buenas maneras. Notamos que se nos está tomando el pelo”, afirmó entre aplausos. “No vemos el ‘win win’, buscamos honestidad, que no nos den una camiseta y crean que nos están haciendo el favor de nuestra vida”. En su opinion, todo esto desprestigia la profesión y, más concretamente, se dirigió a las agencias de publicidad: “Queremos que nos traten honestamente y que nos paguen. Escribir un post supone navegar en la web, entrar en redes sociales, maquetar, buscar la información, hacer un seguimiento para el posicionamiento. Y eso vale más que una camiseta”, concluyó apoyada por los vítores y gritos del público.

Para paliar esta desconfianza hacia las marcas, Ana Castro, de Coca-Cola, planteó la iniciativa de crear un “Código de buenas practicas” para que las blogueras no se sientan engañadas ni utilizadas.

Por su parte, Mónica Moratinos, autora de Desmadreando y colaboradora de Baby Center, reconoce que “el idilio es posible” aunque, en su caso, el verdadero idilio lo tiene “con los lectores”. También muy aplaudida y querida por el auditorio, reconoció que su experiencia con las marcas, en este caso Johnsons, “ha sido satisfactoria”, y le ha proporcionado “proyección internacional y escribir para una web de la que era fiel seguidora”. Pero para que esto llegue “queremos que nos conquisten. Esperamos respeto de las marcas, respeto por nuestra línea editorial”. Para terminar, aconsejó a las marcas tomarse la molestia de mirar los blogs a los que se quieran dirigir y conocer su audiencia antes de acercarse a sus autoras y lanzar sus propuestas.

En fin, que el Mother Blogger Power existe, que está compuesto por mujeres que trabajan mucho para tener sus blogs actualizados, que les cuesta mucho tiempo publicar unos posts que normalmente escriben a horas intempestivas y que les quitan horas de sueño o de estar con sus hijos y, sobre todo, que no tienen un pelo de tontas. Así que, queridas marcas, empiecen a respetarlas, guárdense sus camisetas y empiecen a pensar en sacar la billetera.

Por Cristina Jaramillo

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