Fundación Vicente Ferrer: "Primera lección: la suerte de estudiar"

En septiembre, en este nuestro primer y afortunado mundo, los niños vuelven al cole, pero queremos abrir una ventana a otra realidad, a otras aulas. Para ello, hemos cogido la mano de la Fundación Vicente Ferrer, que lleva más de 40 años trabajando para que los habitantes de las zonas rurales más desfavorecidas del estado de Andhra Pradesh, en la India, tengan la oportunidad de prosperar.

La mayor parte del trabajo de la Fundación se centra en los dálits o intocables, a los que históricamente se ha condenado a realizar los trabajos más humillantes. Expulsados del sistema, sólo les quedaba sobrevivir en las calles sin esperanza de acceder a una vida mejor.

El programa educativo de la fundación se inició en 1978, con una campaña para concienciar a la población de la importancia de la escolarización y animar a las familias a incorporar a sus hijos e hijas al programa escolar.

La educación como punto de partida

Desde el principio, Vicente Ferrer y sus colaboradores tenían claro que sólo a través de la educación estos niños, que pertenecen a la casta social más baja, podrían ser dueños de su propio destino. Pero había un importante obstáculo : la gran diferencia educacional con los niños de castas superiores, que provocaba dificultades de adaptación y un alto porecentaje de fracaso escolar.

Por ello, se establececió la red de escuelas complementarias, en las que los alumnos recibien el apoyo extraescolar necesario para seguir sus estudios en las escuelas gubernamentales, fomentando así la integración social.

Una vez integrados en el sistema, todos los niños escolarizados reciben anualmente material escolar, uniformes y 800 rupias que se ingresan en una cartilla de ahorros, que sólo pueden utilizar, una vez terminada la educación obligatoria, para iniciar sus estudios superiores o poner en marcha un pequeño negocio.

Con el objetivo de igualar la tasa de alfabetización femenina con la masculina, en 1999 se creó un proyecto específico para apoyar a las niñas que han abandonado los estudios por motivos familiares: las escuelas puente. En estos centros residenciales, sólo para niñas, se preparan para reincorporarse a la educación reglada.

Además, para facilitar el acceso a la formación superior de sus estudiantes, tiene en marcha un programa de becas de acceso a la Universidad. Gracias a este proyecto, cerca de 400 intocables han acabado sus estudios preuniversitarios. Muchos de ellos han adquirido un rol activo en el desarrollo de sus comunidades.

En este sentido, la organización dirige talleres de formación para los miembros de los Comités de Desarrollo de la Comunidad, con el objetivo de que gestionen de forma independiente las escuelas o Tuition Schools.

Actualmente, la fundación cuenta con más de 1.500 centros, en los que se labra la esperanza de las familias que habitan la zona más árida de Andhra Pradesh.

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