Tiempo de vacaciones, hagamos que sea tiempo de descanso…

Terminan las clases y con ellas los horarios, las carreras de las mañanas, los deberes, los exámenes… Cerramos una etapa de rutinas que, si bien son exigentes, en muchos casos tienen la virtud de organizarnos el día en una secuencia de hábitos que casi funcionan solos.

Pero no siempre los tiempos de vacaciones escolares son nuestros tiempos de descanso, de ello sabemos mucho los mayores. Hay que reorganizar el tiempo, ya que son los niños los únicos que las disfrutan durante más de dos meses.

Es bueno recordar que ellos necesitan momentos de no hacer nada, días en blanco para desplegar su aburrimiento, palabra a la que hay que perderle el miedo. Aburrirse es bueno, abre nuevas posibilidades de encuentro hacia uno mismo, hacia otros deseos, hacia nuevos intereses, todo eso si partimos de aceptarlo como un momento de quietud sin la ansiedad de sentir que perdemos el tiempo. `En la quietud está la actividad´ decían los orientales. Tal vez debamos aprender a sentirlo.

Hoy en día, infinidad de instituciones nos ofrecen propuestas para el verano y es importante tener en cuenta algunos principios para que podamos descansar todos:

• Reservar unos días para que toda la familia coincida en el receso.

• Aprovechar el día libre para que se instauren aquellos hábitos que aún no se habían adquirido, por ejemplo dedicar dos horas diarias al estudio de lunes a viernes, comenzar la práctica de un deporte, concretar aquella actividad para la que no hubo tiempo… En suma abrir un espacio a lo postergado.

• Atender las visitas preventivas de salud como el dentista, revisión de la vista, arcos de los pies, correcciones posturales, cuidando la mirada en el detalle, para lo que a veces no hay horario.

• Cuando hay más de un niño, aprovechar para salir un día al menos con cada uno de manera personalizada, sin hermanos, en ese tú y yo que resulta mágico.

• Hablar y concienciarnos en familia de las expectativas y los deseos para la etapa que vendrá.

En resumen, dejar en vacaciones un espacio para lo inesperado que, a veces, nos revela lo esencial de nuestras vidas.

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