¿Qué sucede cuando los padres tienen estilos educativos diferentes?

¿Qué sucede cuando los padres tienen estilos educativos diferentes?

El estilo educativo es la forma que los padres tienen de regular el comportamiento del niño, de transmitir las normas y valores, de poner límites, y de ayudar al niño a autorregularse y a interiorizar modelos de comportamiento adaptativos.

El estilo educativo de los padres depende de varios factores, como la personalidad de los padres, la forma en que ellos mismos fueron educados, su sistema de valores y creencias, la interpretación que hacen de las conductas de los niños y otros muchos factores. Como vemos, se trata de un sistema complejo en el que interacciona, además, el temperamento del niño. Así, nos encontramos con estilos muy distintos de crianza.

La mayoría de los padres no tiene el mismo estilo educativo pero esto no tiene por qué ser un problema si ambos son conscientes de ello.

Hay tantos estilos educativos como padres y madres, pero simplificando un poco y agrandes rasgos, encontramos cuatro grandes grupos:

Padres con un estilo educativo diferenteI. Estilo educativo permisivo

En esta modalidad la disciplina es baja, menos directiva y el control comportamental del niño es escaso. Los padres permisivos son altamente afectuosos, sin embargo, la comunicación utilizada es inadecuada puesto que no establece una figura de autoridad y se le dota a los niños de un control que debido a su inmadurez no son capaces de afrontar.

II. Estilo educativo autoritario

En este estilo educativo la disciplina es muy elevada y estricta, los padres tienen altas expectativas de cumplimiento y conformidad de las normas. Este tipo de padres no mantienen una adecuada comunicación, la que hay es unidireccional y están en general poco abiertos al diálogo. Así también, el afecto y las muestras de cariño son muy bajas.

III. Estilo educativo democrático

En este estilo educativo la disciplina es adecuada, se establecen normas y límites claros, pero se mantiene un adecuado flujo de comunicación con los hijos y un afecto elevado. En este estilo, se tiene en cuenta los sentimientos del niño y se actúa para ayudarlos a madurar y progresar, siendo consistentes y perseverantes en la educación.

IV. Estilo educativo oscilante

En esta modalidad parental, los padres se muestran fluctuantes en cuanto al uso de unas estrategias u otras, variando el manejo en función del estado de ánimo, conducta del niño, etc. Este estilo provoca en el niño un alto nivel de ansiedad puesto que no sabe qué puede esperar de sus padres y cómo debe comportarse, no hay claridad, lo que genera problemas comportamentales importantes.

Pareja que permanece unida

¿Qué sucede cuando el padre y la madre tienen estilos distintos?

Con mucha frecuencia los padres no tiene el mismo estilo educativo. Esto no tiene por qué ser necesariamente un problema, si ambos son conscientes de ello y de la importancia que tiene aprender a ponerse de acuerdo.

Las diferencias en el estilo educativo de los padres son un problema importante a la hora de educar. Los padres deben actuar como un equipo, sin desautorizarse. Cuando esto ocurre, se generan problemas de conducta dado que las informaciones e instrucciones proporcionadas por uno y por otro son incoherentes, creando el caos y la desorganización. Además, muchos niños se sirven de esta situación para manejar a sus padres y sacar el máximo partido, favoreciendo un comportamiento inadecuado y la alianza del niño hacia uno de los dos progenitores.

Es por ello que resulta esencial mantener un adecuado flujo de comunicación con la pareja y llegar a consenso en los aspectos más relevantes de la educación. Aprender a hablar todo lo relativos a la educación, nunca delante de los niños, no en momentos de tensión ni de discusiones, sino de manera tranquila y dialogante, es muy importante.

Ser capaces de negociar, de ser flexibles y respetar los puntos de vista de nuestra pareja, así como comprender que no solo nuestra forma de educar puede ser la buena, nos ayudará a ser capaces de encontrar el consenso y la coherencia que nuestros hijos necesitan de nosotros.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

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