Padres que viajan mucho: cómo evitar que noten nuestra ausencia

Padres que viajan mucho: cómo evitar que noten nuestra ausencia

El ritmo de vida actual no nos permite muchas veces estar con nuestros hijos todo el tiempo que nos gustaría. Jornadas de trabajo agotadoras, obligaciones y exigencias tanto nuestras, como de nuestros hijos, nos dejan poco espacio para estar con ellos. Pero si a eso sumamos un trabajo que nos obliga a viajar a menudo y ausentarnos de casa, la cosa se complica.

Educativamente es necesaria la presencia física. No podemos estar sin estar. Sin embargo, hay padres que estando todo el tiempo son figuras lejanas y poco presentes emocionalmente en la vida de sus hijos, y al revés.

Es cierto que la distancia es un handicap añadido. No se puede negar. Pero también lo es que, teniendo en cuenta ciertos aspectos, no tiene por qué volverse insalvable.

Educativamente es necesaria la presencia física. No podemos estar sin estar.

¿Qué podemos hacer los padres que viajamos mucho para estar presentes en la vida de nuestros hijos, a pesar de la distancia?

El tiempo de calidad

Mucho se ha hablado de que lo importante que es la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos, y no la cantidad. Esto no es exactamente así. La verdad es que es muy importante pasar mucho tiempo con nuestros hijos.

Todo el que podamos

Nada sustituye nuestra presencia. Sin embargo, también es verdad, que es importante que haya ratos de calidad, de atención plena, de compartir de verdad el tiempo con ellos. Porque muchas veces estamos sin estar realmente presentes. Miramos el móvil, estamos atareados con los quehaceres del hogar, aprovechamos para adelantar algo de trabajo o simplemente estamos con otras personas y tampoco es que prestemos demasiada atención a los niños.

Estación de trenes vacía

Pero ¿qué es tiempo de calidad?

Tiempo de calidad significa que estoy única y exclusivamente con mi hijo. Hablando con él, interesándome por sus cosas, haciendo un puzle, jugando al parchís o dando un paseo por el campo. Haciendo cualquier cosa que os guste y os interese a los dos, o simplemente, no haciendo nada. Acurrucarse en el sofá a ver su peli favorita, comer unas palomitas e ir comentándola también es tiempo de calidad. Pequeñas cosas que significan mucho para tus hijos.

Algunas recomendaciones cuando estamos en casa:

1. Estar a solas

Estar a solas al menos una vez por semana, con cada uno de nuestros hijos. No nos damos cuenta, pero a veces, los que tenemos varios niños, estamos siempre con todos a la vez. Y los niños no son un pack, necesitan su tiempo a solas, en exclusiva con nosotros.

Niña despidiendo a sus padres que van en un avión

2. Encontrar alguna afición que compartamos con nuestro hijo

Puede no ser la misma para todos ellos: tal vez al pequeño le encanta ir a la montaña, mientras que la mayor disfruta yendo de tiendas con nosotros. Es importante buscar ese nexo de unión, porque compartir aficiones une mucho, y posibilita pasar tiempo juntos haciendo lo que nos gusta. Y es una inversión de futuro.

Y cuando estemos de viaje?

3. Utilizar la tecnología a nuestro favor

Compartir detalles del viaje con nuestros hijos y usar la tecnología: enviar alguna foto, comentarios sobre la ciudad donde estamos, a los niños les encanta que les contemos nuestras cosas.

4. Interesarnos por su día a día

Aunque no estemos, preguntar por el partido de fútbol, el examen que han tenido hoy, o cómo ha ido todo en el cole.

5. Llamar todos los días

Sí, todos. Para dar las buenas noches, para dar los buenos días, cualquier excusa es buena. Dos minutos bastan para decirle a nuestro hijo que le queremos y le echamos de menos, y que tenemos ganas de verle.

6. No demos por sentado que lo saben

Las cosas hay que decirlas. Si queremos que nuestros hijos lleven nuestras ausencias un poco mejor, tenemos que hacer el esfuerzo de estar lo más presentes posibles, aunque sea en la distancia. Más, cuanto más pequeños sean. Porque la perspectiva temporal, la memoria, y la fuerza de los vínculos afectivos no es la misma ni necesita la misma dedicación en un niño de 6 años que en un adolescente.

Úrsula Perona
Psicóloga Infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

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