Lo que un niño debe saber tras la separación de sus padres

Una vez hayáis comunicado a vuestros hijos la decisión de separaros, es posible que les vayan surgiendo dudas y necesiten aclarar muchas cosas. La psicóloga infantil Úrsula Perona las detalla en un breve texto que podéis leer con ellos, dárselo por escrito o leerlo vosotros para entender las dudas que les pueden surgir y cómo resolvérselas. Un recurso muy útil del que pueden disponer tanto padres como hijos para entender mejor la nueva situación y lo que ella conlleva.

Ilustración de David Ponsoda

  • Es importante que entiendas que ellos ya no son pareja, pero tú sigues siendo su HIJO IGUAL QUE ANTES y que te quieren.
  • Tus padres seguirán siendo tus padres durante el resto de sus vidas, incluso aunque vuelvan a casarse y tengan hijos en el nuevo matrimonio.
  • Al separarse vas a notar que tus padres opinan diferente uno del otro en muchas cosas. No tienes que decidir quién tiene razón. Los dos la tienen en cierta manera.
  • A veces, tus padres han discutido por cosas que tienen que ver contigo (tus deberes, tu comportamiento…). Eso no quiere decir que tú seas el culpable de su separación. Sencillamente que como padres, tienen diferentes puntos de vista.
  • Tus abuelos, tíos, primos…siguen siéndolo por igual. No existen los ex-abuelos, ex-primos… 
  • A tus buenos amigos les puedes contar lo que pasa en tu casa, SI QUIERES. Seguro que conoces a alguien que ha pasado por algo parecido. La separación de tus padres no tiene por qué ser un secreto. Seguro que tus compañeros lo entienden.

SOBRE LA CUSTODIA

  • La patria potestad compartida significa que ambos son padres por IGUAL.
  • Que uno de tus padres tenga la custodia significa que, por ahora, estás a su cuidado la mayor parte del tiempo. Al otro lo verás algunos días entre semana y algunos fines de semana.
  • Si tus padres han acordado que vayas con uno de ellos determinados días (por ejemplo, fines de semana alternos, la mitad de vacaciones…), es importante para todos que cumplas lo acordado. Es sano saber con seguridad cuándo y cómo os vais a ver.
  • Las cuestiones económicas de la separación (por ejemplo, quién paga el colegio, la ropa, el dentista, quién se queda con el piso…) no son asunto tuyo. Es algo que deben de resolver tus padres. Son temas de adultos y no debes preocuparte por ello.

Ilustración de David Ponsoda

  • Es bueno seguir relacionándose tanto con tu  madre como con tu padre. Si vives con tu madre, es bueno que veas a tu padre todo lo que puedas. Si vives con tu padre, es bueno que veas a tu madre todo lo que puedas.
  • Si no puedes ver a uno de tus padres, puede ser bueno hablar con él por teléfono a menudo.
  • Ahora vas a vivir en dos casas diferentes. Debes respetar en cada casa las costumbres y normas. Pueden ser diferentes (por ejemplo, en casa de mamá se come a las dos, y en casa de papá a la una). Pero no pasa nada, ya verás cómo te acostumbras, ¡aunque a veces es un lío!
  • Los problemas que tengas con tu madre, háblalos con ella. Los problemas que tengas con tu padre, háblalos con él. Si algún día estáis los tres juntos, también puede ser un buen momento para comentarlos.
  • No eres un mensajero. Si tu madre o padre te dice “dile a…..” puedes sugerirles que mejor hablen entre ellos.
  • No eres un espía. Lo que pasa en casa de cada uno de tus padres es privado.
  • No juzgues, ni censures, ni critiques a uno delante del otro. Tus opiniones, que son importantes, tal vez las puedas compartir con una tercera persona: un amigo, un tío, un terapeuta…
  • Respeta los acuerdos que hagan tus padres al respecto de tu educación, salud, horarios… Ambos miran por tu bien.

DATE TIEMPO PARA ACEPTAR LA NUEVA SITUACIÓN

  • A lo largo de tu vida te van a surgir dudas y preguntas, y emociones ligadas a ellas, que debes tratar de resolver.
  • Con todo, cuando seas adulto, las cosas las verás de otro modo y tal vez entiendas mejor por qué tus padres decidieron separarse.
  • Siempre que lo necesites, habla con tus padres de lo que te ocurre con respecto a este tema. Y poco a poco, irás construyendo el puzzle en el que las relaciones de tu propia familia van a tener sentido.
  • Al principio es normal que te sientas desorientado, confuso, triste… son emociones normales y forman parte de tu adaptación a la nueva situación. Pide ayuda o consuelo cuando lo necesites. No te avergüences de lo que sientes pues es totalmente normal.
  • Seguro que poco a poco todos os iréis adaptando a la nueva situación y esas pequeñas dudas o tensiones desaparecerán.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil

[Ilustraciones de David Ponsoda]

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