La importancia de enseñar a pedir perdón

Cuando enseñamos a un niño a pedir perdón o disculparse cuando hace daño a otro, comete un error o se comporta de forma inadecuada, estamos enseñando mucho más que una norma de educación o civismo.

Lo primero, enseñar a nuestro hijo a desenvolverse en la sociedad de una manera prosocial, educada y correcta, es muy importante. Una buena educación, entendida como el conjunto de normas y reglas sociales de una cultura concreta es indispensable para relacionarse de manera adecuada.

Pero además, cuando enseñamos a pedir perdón, estamos transmitiendo a nuestros hijos una serie de valores muy importantes.

¿Qué son los valores?

Los valores son los principios que orientan nuestro comportamiento. Son un sistema de creencias que guía nuestra conducta, y nuestra manera de relacionarnos con nosotros mismos y con el mundo.

Algunos de los valores que estamos transmitiendo cuando enseñamos a pedir perdón:

  • El respeto: Significa mostrar respecto y aprecio por el valor de alguien o de algo. Incluye el respeto por uno mismo, y el respeto por los derechos, la libertad y la dignidad de todas las personas .

Cuando pido perdón, muestro respeto hacia ti. Y me respeto a mi mismo como una persona que ha cometido un error, y que tiene la posibilidad de enmendarlo, o al menos de mostrar arrepentimiento.

  • La Humildad: Es la cualidad de ser modesto y respetuoso. De ser capaz de reconocer un error propio.

Cuando pido perdón me muestro humilde, pues reconozco mi error. Acepto que las personas podemos equivocarnos. Y que podemos disculparnos por ello.

  • La Responsabilidad: asumir las consecuencias de nuestros actos.

Al pedir perdón asumo mi conducta y sus consecuencias. Me hago responsable de ello. Esto es muy importante en el caso de los niños, a los que a veces les cuesta ser conscientes de las consecuencias de su comportamiento.

  • Consideración: significa tener en cuenta al otro. Mostrar interés, deferencia, por otras personas.

Al pedir perdón te estoy teniendo en cuenta, me hago cargo de que debo disculparme por algo que que ha podido dañarte o molestarte.

Como vemos, cuando enseñamos a nuestros hijos a pedir perdón, estamos enseñando mucho más que una convención social o una norma de cortesía.

Están responsabilizándose de sus actos, mostrándose humildes al reconocerlos, empáticos al tener en cuenta al otro, y sobre todo, a que vayan forjando un sistema de valores morales que les guía a lo largo de su vida.

Vivimos en una sociedad acelerada, donde la autoridad se difumina y cada vez se vuelve más complicado transmitir estos valores. Los niños reciben información de medios de comunicación, redes sociales, escuela, familia…
Pero donde sin duda la transmisión de valores cobra un peso especial es en el seno de la familia.

A veces priorizamos lo académico, lo material o incluso lo social. Pero es muy importante enseñar valores adecuados a los niños, pues ese conjunto de creencias serán una guía estupenda para su vida.

Pero…¿todos debemos tener los mismos valores?

Hay valores universales, como el amor, la libertad, el respeto…etc. Y otros que no lo son tanto, y que dependen más de cada sociedad. Pero en esencia, los valores universales son buenos para todos, pues reúnen la esencia de la moral humana. Y ayudan a la persona, no solo a vivir en sociedad de una manera más plena, sino, sobre todo, a vivir con uno mismo de manera coherente y satisfecha.

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