Fidget Spinner, el juguete de moda: ¿antiestrés o adicción?

Fidget Spinner, el juguete de moda: ¿antiestrés o adicción?

Girar, girar y girar, en una espiral infinita. Vueltas y piruetas con los dedos, en la punta de la nariz o con cualquier parte del cuerpo. Su mecanismo no puede ser más simple, pero ya se ha convertido en el nuevo juguete de moda, con miles de unidades vendidas en todo el mundo. Es el ‘fidget spinner’  o ‘spinner’, el juguete que ha revolucionado el universo infantil, llegando incluso a plantar cara a los todopoderosos teléfonos móviles. Para sus defensores, ayuda a controlar la ansiedad y favorece la concentración. Sus críticos, entre ellos la comunidad docente, alertan sobre los problemas que está causando su uso masivo en las aulas escolares.

‘Fidget Spinner’, un caso de éxito irónico

Detrás de este invento hay una historia de un éxito pero, irónicamente, no para su creador. El ‘Fidget Spinner’ o ‘Spinner’ fue creado en Washington en 1933 por Catherine Hettinger para entretener a su hija de siete años, enferma de miastemia. La idea es sencilla: un elemento con un eje central y dos, tres o más brazos terminados en unos rodamientos, que nos permiten hacerlo girar. Hettinger registró la patente del ‘spinner’ en 1993, pero la perdió en 2005, por no poder afrontar los 400 dólares que suponía renovarla. Ahora, con 62 años, ve como el que fuera su invento se vende por millones en todo el mundo.

Spinner

Comenzó a comercializarse como un juguete antiestrés para ayudar a pacientes autistas o con déficit de atención. Sus defensores argumentan que usar el ‘spinner’ puede reducir la ansiedad y aumentar la capacidad de concentración, tanto en niños como en adultos. No existen estudios médicos concluyentes que avalen estos efectos, pero su atractivo es innegable. Muchos padres de niños inquietos argumentan que con este juego consiguen tener a sus hijos entretenidos. El ‘spinner’ se ha convertido en una mina de oro para la industria, pero, ¿somos conscientes de lo que se nos está vendiendo?

El ‘boom’ de la hiperactividad

Si pensamos en toda una clase infantil dedicándose a girar su ‘spinner’ al mismo tiempo, es difícil pensar que el profesor o los niños sean capaces de concentrarse. En Estados Unidos y Reino Unido, muchas de las quejas de los profesores llegan en este sentido. Cuando intentan tomar medidas en el asunto, se encuentran con una nota que autoriza el uso de este elemento “por razones médicas”.

Los beneficios del ‘spinner’ en estos casos no se ponen en duda, pero, para el resto de la comunidad infantil, el secreto pasa por la moderación. Muchos profesores afirman haber notado mejoría en el caso de niños inquietos o hiperactivos y comparten sus valores lúdicos, e incluso, lo usan. Los problemas pueden llegar cuando esa diversión deja de ser un juego y se convierte en una obsesión para los niños.

La comunidad educativa parece coincidir en que el ‘spinner’ no se está usando como se debe.

La polémica del ‘spinner’ en las aulas

La conquista de las aulas por parte del ‘spinner’ ha puesto en pie de guerra a docentes de todo el mundo. La comunidad educativa parece coincidir en que el ‘spinner’ no se está usando como se debe. En Norteamérica, su uso masivo  ya está llevando a tomar medidas drásticas. Estados como Illinois, Massachusetts, MinesotaNevada o Nueva York ya han sido desterrados de muchos colegios -al menos, hasta el final de la clase- argumentando que impiden a los niños mantenerse concentrados en las clases.

En este caso, los padres deben dar un paso al frente y asumir su responsabilidad en el asunto. Es posible que, de momento, el ‘spinner’ les mantenga entretenidos y cualquiera sabe lo valioso que llega a resultar el tiempo en los años de infancia. Pero no nos volvamos cómodos. Tenemos que ser conscientes de cómo y con qué juegan nuestros hijos. También somos responsables de enseñarles que hay límites en el cuándo y el dónde. La escuela es uno de esos espacios que deben de estar libres de distracciones innecesarias que puedan dificultar el aprendizaje y donde la opinión del profesorado, no solo es respetable, si no que hay que respetarla.

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