Desde los primeros días y años de vida los bebés desarrollan vínculos con los padres. Durante los primeros meses pueden ser más fuertes con la madre ya que es tiempo para la lactancia, pero posteriormente los vínculos crecen, siempre que ambos padres sigan y vivan el desarrollo y evolución del bebé de forma conjunta.

El papel del padre en la educación de los hijos es tan vital como el de la madre y comienza con el cuidado de ese vínculo temprano día a día, a pesar de que el bebé pueda mostrar preferencia por la madre. Eso cambiará seguro. Aquí te dejamos algunas claves que lo explican.

  • Se ha demostrado que si un padre está presente en la vida de su hijo desde la gestación, se creará un lazo especial entre ellos progresivamente. Está claro que el vínculo es positivo para el desarrollo del niño, produciendo en él efectos que favorecerán a su desarrollo, como el ser más independiente, autonomo y creativo.
  • La protección que puede brindar un padre a su hijo es de vital importancia, ya que supone una ayuda irremplazable para afrontar los problemas que se pueda encontrar en su vida de una mejor manera.
  • Es bueno que cada uno tengamos distintos roles en la educación de nuestros hijos. Pero mantener siempre una buena comunicación entre padre y madre es muy importante para que el niño se sienta seguro y querido.
  • Las responsabilidades deben compartirse, es primordial que el padre se involucre en la crianza de los hijos y que no mantenga una relación distante dejando la mayoría de las acitivdades con ellos en manos de la madre.
  • Una actividad muy sencilla que os proponemos es leer cuentos o historias a vuestros hijos, con las cuales les ayudaréis a desarrollar habilidades cognitivas y verbales, fortaleciendo a la vez la relación con ellos.

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