Una de las principales virtudes de los campamentos es que otorgan independencia a nuestros hijos, aprovechemos la ocasión para enseñarles a:
  • Ser responsable. Enséñale a hacerse responsable de su comportamiento, su higiene y sus objetos personales. Así como a administrarse su dinero, en caso de que las normas del campamento permitan llevarlo. También debemos advertirles, sin asustarles, de los peligros de realizar imprudencias en el agua, deportes de aventura, etc. Aunque los monitores velen por ellos, nuestros hijos deben ir aprendiendo a prevenir riesgos.
  • Participar y aprender. Anímale a que participe en las actividades de grupo, a que aprenda de las diferentes temáticas que se desarrollen en el campamento, a ser respetuoso con la naturaleza y a sacar el máximo partido de esta experiencia tan  enriquecedora para ellos.
  • Cuidar tus cosas. Aprovechemos esta oportunidad para recordar a nuestros hijos la importancia de ordenar, organizar y cuidar la ropa, sus objetos personales y el material del campamento.
  • Hacer nuevos amigos. Acudir a campamentos les ayuda a desarrollar sus aptitudes sociales. Anímale a hacer nuevos amigos, a compartir y a integrarse en el grupo.
  • Pedir ayuda. A pesar de ser el momento idóneo para sentar las bases de la autonomía y aprender a resolver conflictos, es importante que sepa que no está solo, que puede pedir ayuda si no se encuentra a gusto o tiene cualquier problema y, en ese caso, a quién dirigirse.
  • Protegerse del sol. Enséñale a aplicarse bien la crema solar y a mantenerse bien hidratado. Explícale las consecuencias de no hacerlo correctamente.

¡Disfruta!

No te muestres triste por vuestra separación, puede hacerle sentirse culpable o inseguro. Anímale a disfrutar de la experiencia y a pasárselo genial. Si él disfruta, tú también lo harás.

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