"La abuelita es ahora una estrella que nos mira desde el cielo"

Hablamos con María Quero, madre, psicóloga y mediadora en Mediación Siglo 21 sobre las “mentiras a peques”.

  • Como madre, ¿justificas el uso de las mentiras a peques? ¿Y como psicóloga y mediadora?

Mi postura es única, independientemente del rol con que la responda. En mi opinión, el quid de la cuestión no está en la mentira sino en la subjetividad de la palabra “piadosa”. Todos sabemos que mentir es faltar a la verdad de una forma más o menos consciente. Pero la carga de subjetividad que conlleva este adjetivo es tan elevada, que es comprensible que a partir de él se puedan generar mil debates respecto a este tema. Y es que lo que para unos es piadoso y justifica una mentira, para otros podría llegar a ser incluso una forma perversa de faltar a la verdad.

El origen de la “mentira piadosa” es inicialmente beneficioso para el destinatario, a quien se intenta proteger del impacto negativo que pudiera tener una noticia real; o sencillamente se le quiere dar una buena noticia que, total o parcialmente, es incierta. El problema viene cuando la diversidad de pareceres a este respecto, entre el emisor y el receptor, no coinciden. O también cuando el origen de la mentira no es proteger al destinatario, sino que es el propio emisor el que busca un beneficio particular con ella. Sea como sea, el ser humano tiene la capacidad de desvirtuar de mil maneras el uso potencialmente beneficioso de cualquier acto. Y en este aspecto, no es menos.

      • ¿Con qué fin sueles utilizar mentiras a peques?

Generalmente con motivo de evitar o aliviar un sufrimiento grande e innecesario. Por ejemplo, cuando falleció la abuela de mis hijos les dije que a partir de ese momento, se había convertido en una estrella que día tras día, nos miraría desde el cielo y cuidaría desde allí de nosotros. De alguna manera daba continuidad a la relación con ella aunque desde otra perspectiva.

      • ¿Qué tipo de mentirijillas utilizas más?

Hay dos grandes mentiras que en nuestra cultura utilizamos siempre, una cuando se nos caen los dientes y otra en Navidad. ¿Qué tienen de malo? Yo creo que nada y nunca conocí a nadie que se enfadara por haber sido engañado a este respecto. Más bien al revés, para todos fue desagradable descubrir la verdad. Forma parte de nuestra cultura y vivimos con ello, pero como mentiras que son, yo creo que no causan ningún mal. Estas las puedo considerar las grandes mentiras piadosas que uso con mis hijos año tras año y lo seguiré haciendo mientras su inocencia me lo permita.

      • ¿Qué tipo de mentiras a peques crees que son beneficiosas y cuáles no? 

Todo depende de la edad de las personas a las que van dirigidas. En el caso de los niños, creo que pueden ser beneficiosas mentiras como las culturales anteriormente mencionadas, o la creencia de que un ser querido que ha fallecido, de alguna manera no se ha extinguido del todo, aunque ya no lo podamos ver.

Por el contrario, creo que no es bueno ocultar información que los niños deban conocer y que afectarán a su vida cotidiana. Por ejemplo, unos padres que se separan y no les cuentan a sus hijos que han tomado esa decisión. Estas faltas a la verdad son absurdas y denotan más una carencia de recursos para afrontar la realidad por parte de los adultos, que el deseo de protección del menor. A la larga los niños se van a acabar enterando de la verdad y se van a sentir engañados. Esto producirá más daño que beneficio, sin duda.

      • ¿Te han mentido tus hijos “piadosamente” alguna vez? 

No. Yo creo que mis hijos no tienen aún madurez para elaborar una mentira piadosa. Si me han mentido alguna vez ha sido de una manera mucho más burda e inocente y buscando su propio beneficio de una manera muy inmediata. 

      • En tu vida diaria qué mentirijilla te ha resultado más útil y a cuál recurres más a menudo.

No suelo mentir, pero se me ocurren las típicas mentiras absurdas del tipo: “por favor, no me multe que voy a dejar el coche 5 minutos. De verdad que solo serán 5″ O cuando nos piden dinero por la calle y respondemos automáticamente: “no llevo nada, lo siento”. Otra: te suena el móvil y no te apetece hablar “lo siento, es que no vi tu llamada”.


“No lleva cebolla, cariño, te lo prometo”, “Es pollo, no es pescado”, “No te voy a soltar, tu sigue pedaleando mirando al frente”, “La abuelita nos ve desde esa estrella”, “Cariño este collar de macarrones es el más bonito que me han regalado nunca, lo guardaré para una ocasión muy especial”… Y así hasta el infinito…

Los padres utilizan con frecuencia las mentiras piadosas con sus hijos para evitarles algún sufrimiento innecesario, para hacerles la vida más mágica y la infancia más feliz. También muchas veces evitan con ellas explicaciones y situaciones complejas haciéndoles la vida más fácil a los padres, como lo hace el Nuevo Ford C-MAX, un coche adaptado a las necesidades reales de las familias.
 Sabemos que ser padre ya es bastante complicado, por eso Ford premia a esas familias reales que usan todo el ingenio con sus hijos para hacerles la vida más mágica…

Cuéntanos tus #MentirasaPeques y…
¡Consigue un viaje a PortAventura
para toda la familia en el Nuevo Ford C-MAX!

ford-cmax-video

También te puede interesar:

¿Qué opinas? Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *