Decálogo de Emilio Calatayud para hacer de tu hijo un delincuente

Conocido por sus controvertidas frases y sus sentencias ejemplares, el juez de menores Emilio Calatayud es ya toda una celebridad. Sus frases circulan por toda la web y sus sentencias se convierten a menudo en noticia. Condenar a impartir cien horas de informática por crackear la web de varias empresas granadinas o a trabajar con los bomberos por quemar papeleras son sólo algunos de los ejemplos de la manera del proceder del magistrado, que no duda en aplicar la ley sobre los menores de manera educativa y que no deja indiferente a nadie.

Pero el lugar en el que tenemos que trabajar para que nuestros hijos no tengan que llegar a un juzgado es en casa, y Emilio Calatayud también tiene algo que decirnos al respecto.

Juez Emilio Calatayud

“No tenemos que ser amigos ni coleguitas de nuestros hijos porque somos sus padres y, entonces, se quedarían huérfanos.” Así es Emilio Calatayud: conciso, directo y sin pelos en la lengua, y así es también su decálogo para hacer de tu hijo un delincuente.  De manera irónica, el célebre juez nos da una serie de consejos y pautas acerca de todo lo que tenemos que hacer (o no hacer) para que nuestros hijos sean auténticos delincuentes en potencia (o para lograr todo lo contrario):

1. Dadle todo cuanto desee: así crecerá convencido de que el mundo entero le debe todo.

2. Reídle todas sus groserías, tonterías y salidas de tono: así crecerá convencido de que es muy gracioso y no entenderá cuando en el colegio le llamen la atención por los mismos hechos.

3. No le deis ninguna formación espiritual: ¡ya la escogerá él cuando sea mayor!

4. Nunca le digáis que lo que hace está mal: podría adquirir complejos de culpabilidad y vivir frustrado; primero creerá que le tienen manía y más tarde se convencerá de que la culpa es de la sociedad.

5. Recoged todo lo que vaya dejando tirado: así crecerá pensando que todo el mundo está a su servicio; su madre la primera.

6. Dejadle ver y leer todo: limpiad con detergente, que desinfecta, la vajilla en la que come, pero dejad que su espíritu se recree con cualquier porquería. Pronto dejará de tener criterio recto.

7. Padre y madre discutid delante de él: así se irá acostumbrando, y cuando la familia esté ya destrozada lo encontrará de lo más normal, no se dará ni cuenta.

8. Dadle todo el dinero que quiera: así crecerá pensando que para disponer de dinero no hace falta trabajar, basta con pedir.

9. Que todos sus deseos estén satisfechos al instante: comer, beber, divertirse,…¡de otro modo podría acabar siendo un frustrado!

10. Dadle siempre la razón: son los profesores, la gente, las leyes… quiénes la tienen tomada con él.

“Y cuando tu hijo sea ya un delincuente, proclama que nunca pudiste hacer nada por él”.

 

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