Cuadernillos de verano para niños, ¿sí o no?

Cuando el verano se acerca, son muchos los padres que se preguntan si los cuadernillos de verano son una buena idea para sus hijos. Realmente no hay un consenso entre padres y maestros en cuanto a este tema, aunque si los niños pudiesen elegir, la respuesta estaría clara: las vacaciones son para descansar. En España, debido a las condiciones del clima las vacaciones son bastante largas, y es que nada menos que tienen entre 10 y 12 semanas de vacaciones estivales.

Los cuadernillos de verano, ¿sí o no?

La Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA) empezaron a estar en desacuerdo con los deberes escolares durante el curso escolar, alegando que eran demasiados y que los niños ya trabajaban suficiente en la escuela y que el tiempo fuera de ella es para desconectar y descansar mentalmente. Por tanto, cuando llega el verano, parece que este debate se intensifica ya que los niños piensan en pasarlo bien sin tener que hacer actividades escolares ni obligaciones con tareas.

Los cuadernillos de verano no tienen que ser malos para los niños, son 12 semanas de vacaciones donde los niños necesitan mantener un hábito de trabajo sin una desconexión total de lo que han aprendido durante el curso escolar. La clave del éxito para los cuadernillos de verano y que no se conviertan en una tortura para los niños, reside en el equilibrio. Los niños necesitan una estructura diaria en verano donde haya tiempo para la diversión, pero también para las responsabilidades.

Nene con cuadernillo de verano en vacaciones

El equilibrio es la clave del éxito

Los expertos coinciden en que no hay que permitir una libertad total a los niños en las vacaciones de verano. En cuanto a la educación o al aprendizaje el equilibrio es la clave. Juan Antonio Planas, presidente de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía está de acuerdo en que el equilibrio es la clave del éxito en los cuadernillos de verano para los niños.

Para los expertos en psicopedagogía, el tiempo y nivel de los deberes deberá variar dependiendo de la capacidad de los niños, así como su edad evolutiva. En los niños que cursan Educación Infantil es importante trabajar más a partir del juego y la creatividad, para fomentar de esta manera la motivación hacia el aprendizaje y la diversión hacia el mismo.

En los niños que están cursando Educación Primaria es necesario potenciar la lectoescritura y las actividades matemáticas. Lo mismo ocurre para los alumnos que cursan Educación Secundaria. Además, si los niños han suspendido alguna materia es necesario en estas edades trabajar las asignaturas que han quedado pendientes, así como técnicas de estudio.

Tareas académicas y descanso mental

Otros expertos en psicopedagogía como Enrique Castillejo y Gómez (presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Pedagogía y Psicopedagogía de España), también comenta que los niños no pueden estar tantas semanas sin hacer nada.

Nena con cuadernillos de verano de manualidades

Los niños requieren tener una estructura diaria, responsabilidades y hábitos para realizar actividades académicas para que cuando empiece de nuevo la escuela, puedan volver de forma progresiva y eficaz a las tareas escolares.

Todo esto no tiene que estar reñido con días de libertad donde los niños puedan tener días seguidos de descanso mental. Los niños que han suspendido asignaturas pueden tener una semana de descanso cognitivo, y los niños que han tenido un buen éxito escolar, dos semanas de descanso cognitivo es lo adecuado y de libertad en sus tareas escolares. Aunque esto no está reñido con mantener unas buenas rutinas y hábitos diarios, pueden realizar otras actividades como manualidades o lectura, siempre de su interés.

El tiempo para dedicar al estudio deberá representar una pequeña parte del día estival, como por ejemplo 30 minutos para los más pequeños y hasta dos horas para los niños en edad Secundaria.

Las actividades pueden ser dinámicas para que los niños al mismo tiempo que aprenden mantengan una buena motivación. Por ejemplo, se pueden escoger actividades cotidianas para poder potenciar los aprendizajes, como calcular el precio de la lista de la compra, escribir la lista de lo que se tiene que comprar en el supermercado, hacer una lista de lo que se necesita para ir a la playa, etc.

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