Cómo evitar los verdaderos sustos de Halloween

Peligros y precauciones que debemos tomar con los niños en Halloween

Halloween, no es solo una noche de brujas, historias de miedo y sustos para pasárselo bien. A veces, en Halloween, los sustos se convierten en auténticas historias de terror en forma de incendios, intoxicaciones o alergias, por eso, hay que tomar ciertas precauciones en casa y en la calle, sobre todo con los niños, para que la noche de “Truco o trato” todo quede en un susto.

Al decorar la casa

La luz de las velas le dan a esta noche el toque mágico y misterioso que necesita. Pero para evitar posibles accidentes pon las velas en lugares seguros, lejos de objetos o adornos de papel y si tienes niños pequeños, lejos de su alcance. Si vas a salir de casa, asegúrate de que todas las velas queden apagadas, y si optas por poner velas en el jardín o la terraza, protégelas del viento y busca lugares estratégicos donde su caída no pueda provocar un accidente. También puedes optar por usar velas artificiales y lámparas decorativas, en ese caso no abuses del consumo de electricidad ni sobrecargues la red eléctrica.

Al disfrazarnos

– El maquillaje: A veces las pinturas y cosméticos pueden ser agresivos para la piel, sobre todo para las de los niños, por eso, antes de empezar a maquillarles debemos probar en la parte interior de su muñeca si la pintura que vamos a utilizar le ocasiona alguna reacción alérgica. Además, si la pintura que usamos para conseguir un rostro realmente terrorífico contiene plomo, algo común en productos de maquillaje, puede generar reacciones adversas en los alérgicos a este metal. Por eso, para evitar riesgos innecesarios, es importante que compruebes de la composición del maquillaje y te asegures de que cumplan todas las normas de seguridad necesarias y por supuesto, evitar el contacto directo con los ojos.

– El disfraz: Es quizá la precaución más importante que debes tener en cuenta. Asegúrate de que los disfraces de los niños, y los tuyos, sean no inflamables. Estos días las velas sustituyen a las luces en muchos hogares, y el contacto de una de éstas con el disfraz de nuestros hijos puede provocar que se incendie. Además, ni el disfraz ni sus componentes pueden contener partes pequeñas o que puedan desprenderse debido al riesgo de asfixia o atragantamiento y es recomendable llevar siempre la talla correcta, ya que si es grande, los niños pueden tropezar o engancharse, y si es pequeña, hay riesgo de asfixia y tienen menor habilidad. Los zapatos deben ser ajustados y antideslizantes para evitar caídas y no tener elementos externos que puedan hacerle tropezar. Las máscaras y caretas deben permitir la visibilidad y la perfecta entrada de aire. Es importante llevar elementos reflectantes para poder ser vistos por la noche.

Al repartir caramelos

Tus hijos son muy importantes, pero también lo son los hijos de los vecinos que vienen a pedir caramelos a nuestra casa. Son muchos los niños con diabetes y cada vez son más frecuentes los diagnosticados como celíacos o alérgicos a los frutos secos y, aunque estos niños suelen conocer bien sus enfermedades y controlarlas, debes tener cuidado también con los caramelos que repartes.

Comprueba la composición de los caramelos que vas a repartir e informa a los niños cuando se los entregues si contienen algún ingrediente al que puedan ser alérgicos. Intenta comprar caramelos sin trazas de frutos secos, que es lo que menos se suele tener en cuenta y más problemas puede dar. Otra opción es tener en casa alguna sorpresa que no sea comestible por si alguno de estos niños llama a nuestra puerta.

Fuera de casa

Una vez que hemos salido de casa con un disfraz no inflamable y con maquillaje a prueba de alergias toca poner en marcha las precauciones fuera de casa. En EE.UU. hay difrentes estudios que aseguran que la noche de Halloween es la más segura de todo el año, pero, no obstante, nunca está de más informar a tus hijos sobre las precauciones que deben tomar tomar la noche más terrorífica del año.

Al pedir caramelos

– Sustancias tóxicas: Los niños deben conocer las precauciones que deben tener antes de comer los caramelos que les dan. Alguna persona mal intencionada puede poner sustancias tóxicas o drogas en los caramelos, por eso los niños deben saber que no pueden comer caramelos con el envoltorio roto o con aperturas en el caramelo en las que hayan podido introducir alguna sustancia.

– Empachos: Aunque a veces es complicado, no les dejes comer demasiados caramelos, muchos niños acaban esta noche con dolores de estómago, empachos, náuseas y vómitos. Los niños no tienen conciencia de si un caramelo o dulce en concreto puede ser aconsejable o no, por eso los adultos podemos acordar antes de la salida qué dulces son adecuados y cuál es el momento de disfrutarlos.

Al salir y volver a casa

– Al salir de casa: Cierra bien todas las puertas y ventanas, es un día en el los vecinos pueden interpretar que un ladrón saltando por la ventana sea parte de la fiesta. Y recuerda, si tienes velas encendidas, apágalas antes de salir.

– En la calle: Debemos acompañar a los niños menores de 10 años a pedir caramelos por las casas de los vecinos, pueden separarse de nosotros en un momento dado pero siempre y cuando no los perdamos de vista. Si salimos en grupo, hay que tener en cuenta cuántos niños son y de qué edad para llevar a cabo la supervisión y el acompañamiento (se recomienda 1 adulto por cada 5 o 6 niños menores de 10 años). A los mayores debemos insistirles en que vayan en grupo y no se separen de éste en ningún momento e informarles de que no entren en casa o se metan en el coche de ningún desconocido. Es aconsejable que hablemos con el grupo de niños que van a salir antes de la noche de Halloween para ayudarles a planificar la salida. El consenso es un gran aliado y nos permitirá averiguar por qué calles pasarán, acordar las horas de inicio y llegada y recordarles las conductas responsables en la vía urbana y con extraños.

– En la calzada: Si vais a salir de vuestro edificio o vivís en una zona residencial, no dejes correr a los niños por la calzada y recuérdales que miren a los dos lados antes de cruzar. Si eres tú quien conduce, hazlo con precaución, sobre todo en zonas residenciales donde en cualquier momento puede cruzarse un niño asustado corriendo.

En cualquier caso, toma las precauciones adecuadas y no te preocupes mucho, como ya hemos dicho antes, Halloween es una de las noches menos peligrosas ¡y más divertidas del año!

¡Feliz Halloween!

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