© 2017. Andrés Pérez Rodriguez

    El 27 de marzo se celera el Día Mundial del Teatro y para unirnos a esta celebración, os invitamos a acercar a vuestros hijos a esta disciplina artística.

    Ya sea como espectadores o como actores, el teatro infantil potencia muchas cualidades en los niños. Te mostramos algunas de ellas.

    • Pequeños espectadores

    A día de hoy y sobre todo en las grandes ciudades, podemos encontrar ofertas de espectáculos infantiles para todas las edades. Y es que, además de ser una estupenda forma de entretenimiento y ocio en familia, es una fuente de aprendizaje para los niños.

    Ver teatro aumenta su concentración y hace que entiendan mejor el mundo gracias al análisis de las situaciones que se les plantean. Además, la mayoría de las obras infantiles cuentan con una moraleja o enseñanzas que les transmiten valores; es decir, que les ayudan a través de historias a distinguir el bien del mal, al igual que lo hacen muchos cuentos o películas.

    También el teatro es una buena manera de acercar y reforzar de forma amena conocimientos que dan en clase: Arte, teatro en inglés, adaptaciones literarias e incluso obras históricas son algunos ejemplos.

    • El teatro como actividad extraescolar

    Si tu hijo ya te ha dicho ‘Mamá quiero ser artista’, ¡no te lo tomes a broma! Que tome clases de teatro sólo va a aportarle cosas buenas.

    La práctica de teatro en niños estimula (aún más) su imaginación y ayuda al desarrollo de sus capacidades expresivas. Para los niños más tímidos, puede hacer que aprendan a soltarse, e incluso mejorar sus habilidades sociales, potenciando su autoestima y seguridad en sí mismo.

    El trabajo en equipo es otro de los valores de estas clases. El niño tiene que trabajar y empatizar día a día con sus compañeros para sacar adelante el trabajo. A partir de los 5- 6 años, los niños que acuden a clases de teatro también tienen la oportunidad de mejorar su nivel lectura y expresión oral.

    A la hora de elegir escuela o maestros, es recomendable que os fijéis más en la experiencia pedagógica y con niños del profesor que lo imparte, que en su experiencia como actor. Además, las enseñanzas deben adaptarse a la edad de los alumnos.

    Llegará también la esperada función de fin de curso, el momento más esperado por los niños, y por qué no decirlo, ¡por los padres! Aunque seguramente os dé mucho trabajo preparando disfraces y llevando al niño a ensayos más a menudo de lo habitual, ver a vuestro pequeño actor encima del escenario compensará todos los sacrificios.

    Atentos, porque ¡se abre el telón!

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