Elegir una actividad extraescolar

Las actividades extraescolares son muchas veces un desahogo, por la incompatibilidad de horarios entre padres e hijos, otra veces se trata de la búsqueda de actividades para que los niños desarrollen aptitudes o habilidades. Pero en cualquier caso, siempre deberían estar orientadas a sus necesidades y gustos.

Estas son las más destacadas y las capacidades en las que inciden:

Idiomas

No cabe duda de que el conocimiento de otras lenguas nos abre puertas y precisamente porque pensamos en las futuras generaciones nos interesamos en clases de inglés, alemán o incluso chino.

El aprendizaje de idiomas aporta una plasticidad extra al cerebro que permite una mejor asimilación de vocabulario, gramática, etc. Debemos buscar la diversión de los niños a través del diálogo con el profesor puesto que lo más importante es comprender la lengua y expresarte en ella.

Deporte

El deporte se debe trabajar desde la “educación física”. 

El fútbol, baloncesto, baile o un arte marcial, supone una disciplina, unas reglas, unas normas de convivencia y un trabajo en equipo. 

Desprendernos del individualismo que supone hacer un trabajo, en el que te van a calificar a ti solo, proporciona aprender a colaborar y cooperar para conseguir un objetivo, el cual no existiría sin tal compenetración.

Hay muchos deportes, no limitemos a los niños, y ¡hagamos de su tiempo libre, un ratito apasionante!

Actividades artísticas 

Sí crees que tu hijo puede tener un trocito de genio, o si él mismo quiere creerlo… ¡Adelante! ¡Qué es la vida sin música, o sin una paleta de colores!

La pintura, la danza, los instrumentos… desarrollan las capacidades artísticas, sensibles y cognitivas de los niños. Les aportan orden y disciplina dentro de su mundo caótico de juego y diversión, y les aportan relajación para enfrentar con ganas el estrés de los deberes.

Muchos estudios avalan los beneficios que tiene la música o la pintura para el desarrollo de nuestro cerebro. ¿Qué pueden perder?

Apoyo pedagógico

Los problemas de aprendizaje son cada vez más una constante en las aulas. El déficit de atención, la dislexia o la mala comprensión lectora son, en muchas ocasiones, un problema que no puede apoyarse sólo desde el colegio.

Pediatras, neurólogos y psicopedagogos recomiendan la terapia pedagógica llevada a cabo a través de un tratamiento extraescolar para evitar recibir ayuda en el colegio en horas de recreo o de asignaturas aparentemente superfluas, que no lo son.

El objetivo es conseguir la autonomía y así mejorar su autoestima, a la vez que mejora su rendimiento académico gracias a la motivación. Una terapia no tiene por que ser aburrida o poco llamativa, podría convertirse en su actividad favorita.

Tengamos en cuenta las necesidades y apetencias de nuestros hijos, es su tiempo libre, y todo lo que puedan disfrutar les hará un poquito más felices.

Por Cristina Talavera
Pedagoga. www.dened.es

 

También te puede interesar:

¿Qué opinas? Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *