Cambio de colegio, ¿cómo se lo explico?

A papá le han trasladado, el colegio es demasiado, nos mudamos a otro barrio, no nos gusta el método educativo… Estos y otros muchos pueden ser motivos por los que decidamos cambiar de centro educativo a nuestros hijos pero… ¿cómo se lo decimos? La psicóloga Diana Gutiérrez Ortega nos da algunas claves para comunicarlo y afrontar el cambio de la mejor manera posible.

Si pudiéramos meternos dentro de la mente del niño tras escuchar esta noticia, veríamos cómo se dispara la mesa de control de sus emociones: “!!Alarma!! ¿No voy a ver a mis amigos?, ¿Ya no podré seguir jugando en mi equipo de futbol? ¿No veré a mis profesores?” Y si hiciéramos lo mismo dentro de la mente del adulto podríamos identificar cómo las emociones se entremezclan formando una encrucijada: “¿Cambiamos a nuestro hijo de colegio? ¿Se adaptará bien al nuevo cole? ¿Cuánto puede afectarle? ¿Somos malos padres? ¿Somos egoístas? ¿Realmente estamos pensando en él o en nosotros?”

Los cambios nos llevan a conectar con nuestros miedos, inseguridades, incertidumbre… El “no saber”, o no “tener el control” sobre algo, nos incomoda, nos hace sentir indefensos. Esta descripción es válida tanto para el adulto como para el niño, ambos experimentan estas mismas sensaciones y emociones. Sin embargo, estos cambios pueden ser una oportunidad de crecimiento tanto para los adultos, como para sus hijos, todo depende de cómo nos posicionemos ante esta circunstancia.

Si te encuentras en esta situación y sientes dudas sobre los pasos a dar, aquí van algunos consejos que esperamos te sirvan como “bálsamo emocional” y te ayuden en la toma de decisión:

1. ¿Cómo aliviar la preocupación y ansiedad?

¿Cuántas veces has visto la flexibilidad y adaptación al cambio como uno de los requisitos para conseguir un puesto de trabajo? ¿Y el trabajo en equipo? ¿Sabías que éstas son algunas de las competencias que tu hijo puede aprender si vive una experiencia como el cambio de colegio? Durante el periodo de la niñez el cerebro se mueve por dos grandes patrones emocionales, el amor y la curiosidad, es conforme vamos creciendo cuando el cerebro cambia el ritmo de los sentimientos y los pensamientos, perdiendo el acceso tan rápido a estos dos patrones emocionales. Como respuesta a todo ello, debemos dar la vuelta a cada situación adversa y generar tendencias de cambio. Vuestras experiencias, vuestros cambios, vuestros avances, son oportunidades de aprendizaje y crecimiento para vuestros hijos.

2. Una vez tomada la decisión, el primer paso es comunicárselo al niño. Esta comunicación es especialmente importante puesto que marca el inicio del periodo de adaptación, y establece el canal por el que podréis conocer cómo se encuentra vuestro hijo. Con el fin de que esta comunicación funcione, aseguraos de:

  • Ofrecerle a lo largo de todo el proceso un espacio y momento de atención plena, que el niño sepa y sienta que puede hablar contigo, sin prisas, sin compartirte con otros o con otra actividad paralela
  • Recoger las señales que os sirven de termómetro para conocer cómo se encuentra, escucharle emocionalmente, permitiéndole que exprese todas sus dudas, miedos, angustias, expectativas, sin juzgarle
  • Compartir con él vuestras dudas e inseguridades, esto le ayudará para acercarse a vosotros y confesaros todo lo que fantasea y teme

Cumpliendo con estas premisas, estáis alimentando y cuidando vuestro vínculo o apego con vuestro hijo. Este vínculo de afecto incondicional será del que él partirá para experimentar fuera y el que le dará la confianza y seguridad para lanzarse a lo nuevo.

3. Tomaros el tiempo necesario para tomar la decisión de forma consensuada entre ambos progenitores. Sopesa y revisa los valores fundamentales que tenéis como pareja en cuanto a la educación y desarrollo de vuestro hijo. Haz un listado de aquellos aspectos que para vosotros son los principales y que tanto un colegio como otro debe de tener.

4. Haced lo posible para que conozca el nuevo colegio y su entorno, en vez de imaginarlo. Id juntos a conocer un día el nuevo colegio, pasea por el centro con él, conoce los recreos, las instalaciones, aulas… Estableced si es posible, una reunión con su futuro tutor/a y, si conocéis a algún niño que acude a ese centro y es conocido, vecino o familiar, fomentad un encuentro entre ambos donde el niño pueda hablar con un igual para resolver sus dudas.

5. Algo igual de importante que dar la bienvenida a lo nuevo, es despedirse de lo anterior. En la medida que se pueda es aconsejable realizar un acto de despedida con sus anteriores profesores, amigos, compañeros del otro centro. Algo lúdico y afectivo donde aprovechéis para establecer las nuevas vías de comunicación a partir de ahora. Los niños, y en especial a partir de los 7-8 años en adelante, ya establecen lazos de amistad y sienten la pérdida emocional: “¿Cuando podré verlos?, ¿Ya no serán más mis amigos? ¿No querrán jugar conmigo?”… Ayudad a vuestro hijo generando encuentros próximos a esa despedida que le permitan sentir que sigue siendo parte de ese grupo/equipo.

6. Y una vez que ha comenzado en el nuevo centro, ¿qué debemos hacer? Para conseguir una buena integración en el nuevo colegio, existen varias medidas que pueden seros útiles:

  • Las actividades deportivas y/o extraescolares son una buena vía para establecer lazos de amistad y unión con los nuevos compañeros
  • Los cumpleaños o encuentros fuera del colegio, también consolidan las nuevas relaciones
  • Invitad a casa a los amigos que él elija. Fomentar el ocio y los hobbies en común entre ellos
  • Realizar reuniones con el tutor/a y con el orientador del centro donde resolver dudas o recibir sugerencias para ayudar al niño a su adaptación
  • Seguid fomentando esa comunicación abierta, flexible y emocional con él, para que pueda compartir con vosotros sus nuevas emociones, impresiones y sensaciones que va experimentando

Todas estas medidas te permitirán seguir de cerca su evolución, y en caso de que ocurra alguna dificultad en el proceso de adaptación, identificarlo a tiempo para ayudarle.

Recuerda:

Dadle tiempo a vuestro hijo. Los ritmos o tiempos dependen mucho de la personalidad del niño y de la edad. No le fuerces, identifica y respeta su ritmo, bríndale apoyo y establece una distancia de seguridad que le permita sentirse protegido y acompañado.

Respeta su espacio. Déjale experimentar por sí mismo, estimulándole a que haga lo que pueda por sí mismo. Con esto reforzarás su autoestima, su seguridad y favorecerás su adaptación.

Transmítele confianza en la nueva situación, afrontándola con firmeza. De esta manera convertirás esta circunstancia en una experiencia positiva y de aprendizaje familiar.

Por Diana Gutiérrez Ortega
Psicóloga en Siembra Psicología
[email protected]

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