¿Preparados para ir de campamento?

Algunos consejos fundamentales que sirven para tomar una buena decisión tanto en el primer año de campamento como en años sucesivos.

– Lo más importante es que el niño también tenga ganas de vivir esta experiencia. Más allá de lo que los padres quieran o necesiten, el niño tiene que estar seguro de querer embarcarse en una aventura que nunca olvidará.

– Que los padres analicen el carácter de sus hijos para encontrar el campamento que mejor vaya con él. Si el niño es activo y deportista, si es curioso y creativo, si le gustan los idiomas, si es sociable o no… Todos esos detalles ayudarán a elegir el programa más adecuado para cada niño.

– Que los padres den a sus hijos la confianza que necesitan. A veces los padres consideran que sus hijos son demasiado tímidos o demasiado traviesos y que ningún monitor será capaz “controlarlo”. Según José Manuel González, representante de la Escuela de Tenis, este es un miedo muy común, pero “a muchos padres les sorprendería ver cómo se comportan sus hijos cuando están de campamento”.

– Que los niños participen en la elección del campamento que quieren. Lo más adecuado es que los padres preseleccionen las opciones teniendo en cuenta fechas, precio, actividades, pero de entre “los finalistas” los niños son los mejores para decidir qué les gusta más.

– Que entren en contacto con el campamento lo antes posible: viendo fotos del lugar y, si tienen edad suficiente, buscando en Internet más imágenes, comentarios de participantes de años anteriores o lo que puedan encontrar.

– Participar en las reuniones previas es fundamental para que el niño se sienta ligado a la decisión tomada de manera conjunta con sus padres. Además, todos los organizadores convocan reuniones en las que está prevista la presencia de los niños por lo que se convierten en el lugar ideal para conocer a los futuros compañeros y a los monitores.

– Para los padres, vincularse al máximo con la organización es fundamental, pues es a ellos a quienes cederán la custodia de sus hijos durante los días establecidos y, sin una relación de confianza, el campamento no funcionará ni para unos ni para otros. Deben dejarse aconsejar y dejarse llevar por los profesionales elegidos y, si una empresa no os hace sentir lo suficientemente cómodos, lo mejor es buscar otra que sí lo haga.

Para los niños el campamento será una experiencia inolvidable pero también lo será para los padres; por eso hay que hacer de esa experiencia la mejor de todas tanto para unos como para otros.

VUESTROS RECUERDOS DEL FACEBOOK:

Gema Aguilar El mejor recuerdo… con 12 años un día que hizo mucho, mucho viento. Las tiendas volaron y nos juntaron en las más grandes, que fueron las que aguantaron, a los chicos con las chicas y lo pasamos… ¡fenomenal!

Bea Viña Me casé con un compañero de campamentos…

Esther Arriola Fue en el cole, no sé sin con 9 o con 10. Lo recuerdo estupendo, la primera vez sin papá y mamá, con los amigos. Lo mejor eran las noches, volvíamos locos a los profes con las trastadas que hacíamos, ¡qué tiempos tan felices! Éramos más inocentes que nuestros hijos. Mi hijo mayor se fue el año pasado y vino feliz, este año vuelve a repetir.

Adela Pérez Criado Nuestras acampadas eran en familia. Todos los sábados mi madre y mi tía dejaban preparados todos los ingredientes y materiales para que mi tío nos hiciera el chocolate con churros. Nunca encontraba nada, lo cierto era que nos hacía levantarnos de madrugada para hacerlo entre todos los primos… Era una fiesta, y nos lo pasábamos genial.

Susana Palacios Recordándolo ahora todo parece maravilloso: la sensación de libertad, la playa, los amigos, las canciones alrededor de la hoguera… Pero lo cierto es que también sufrimos bastante por la disciplina casi militar, los madrugones, el trabajo duro y ¡una plaga de hormigas caníbales que nos mordían sin piedad por las noches!

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