Quiero que volvamos a ser animales

Hay veces que siento que con la evolución humana hemos perdido mucho. Nuestros instintos animales están totalmente olvidados y no es bueno para nuestra sociedad.

Vivimos en una manada. Una manada que no se protege, no se respeta y se pisotea. Sí, algunos pisotean y los otros miran… sin actuar, sin decir nada.

En esa manada criamos a nuestros hijos. Ahí es donde ellos deberían crecer protegidos hasta que sean lo suficientemente fuertes para crear la suya propia. Ellos en ese crecimiento aprenderán a ser adultos y a repetir lo que han aprendido de pequeños, a cuidar de los más indefensos, los niños y los ancianos. Así se convertirán en líderes y protectores de su manada. Nosotros ya habremos cumplido con nuestro rol y podremos dejarnos proteger por ellos.

Pero ya perdimos ese instinto de conservación. Y parece que los que menos respetan, los que más abusan de los indefensos, los que menos escrúpulos tienen, son los dejamos que den ejemplo.

Esta mañana me encontré con otra noticia de maltrato que salta a los periódicos. Este caso es el de una niña de 14 años que deja su pasión, la de ser árbitro de fútbol. Después de 20 partidos arbitrados a niños de 11 y 12 años, no aguantó más el tipo de insultos que recibía por parte de los padres espectadores, muchos sexistas.

Me da una profunda rabia la pasividad con la que los padres dejamos que otros adultos abusen de los niños. Nosotros quedándonos callados y permitiendo que esto ocurra, sin hacer nada, mirando a otro lado, agradeciendo que no fuera con “nuestro” hijo, no es la solución. Estamos permitiendo que nos vayan ganando terreno los abusadores, maltratadores y malos ejemplos.

No justifico a un padre exaltado. Pero aún menos justifico a los otros padres que permiten y no actúan ante el atropello. ¿Qué ejemplo estamos dando a nuestros hijos? ¿Qué esperamos que hagan ellos cuando vean que un compañerito del colegio está siendo maltratado o le están haciendo bullying? Si ven que cuando alguien con mayor poder o autoridad lo utiliza a su antojo sin que sus padres hagan nada. Estamos enseñando a mirar a otro lado. A no defender los valores mínimos que necesita una sociedad, como es el respeto.

Sin respeto no hay libertad. No hay libertad de ser uno mismo y poder desarrollarse en su total potencial. Nuestros hijos aprenden del ejemplo y no les estamos dando el mejor.

Volvamos a ser animales y proteger a la manada.

@norakurtin

Foto: Flickr – Valerie_NoFear

 

Nora-Kurtin2Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

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