Paridad y violencia de género

Naciones Unidas estableció el 11 de octubre como Día Internacional de las Niñas para instar a los gobiernos a adoptar medidas para poner fin a todas las formas de violencia contra éstas en el mundo entero. Considero importante que seamos conscientes de los problemas tan dramáticos que viven las niñas en otros países. Es un reto complejo de resolver, ya que la raíz es profunda, sostenida por la cultura, la sociedad y en muchos casos la religión.

Me pregunto cómo apoyar este iniciativa. Cómo dar fuerza a la mujer, no para luchar contra el hombre, sino para que se la respete y acepte como persona, independientemente de su género. Y me viene a la cabeza un estudio de la Universidad de California que dice que en Estados Unidos llevaría más de 250 años tener el mismo número de mujeres que hombres en puestos de responsabilidad. Todavía nos queda mucho por hacer incluso en sociedades más desarrolladas social y culturalmente.

Pero no miremos hacia afuera. En nuestra sociedad también existe una visión estereotipada que empieza en nuestros hogares y sigue en la escuela, el trabajo y así pasa a formar parte de la cultura. Estoy convencida que como padres y madres educadores podemos generar este cambio. Hogar por hogar, dando ejemplo. Concienciarnos de nuestros gestos, mandatos, comparaciones y comentarios, sería el punto de partida. Así ayudaríamos a nuestros hijos a identificar, evitar y manejar los estereotipos.

Comparto con vosotros una selección de consejos prácticos de nuestro partner LeanIn.org.

Quiero tu opinión. Ya que en clase se da más la palabra a los niños, incentiva en tu hija la confianza en sí misma, que se anime a levantar la mano, a dar su opinión y a defenderla (no por ello va a ser mandona, sino líder). Si se siente segura de expresar sus ideas, lo convertirá en hábito y la ayudará a lo largo de toda su vida. Y que tu hijo acepte la opinión de las niñas, sin juzgarla por su género.

Todos por igual. Como el ejemplo empieza en casa, asegúrate de distribuir las tareas del hogar y las responsabilidades entre todos. Los niños que crecen en este entorno aceptan a la mujer en roles no tradicionales y las niñas amplían el rango de profesiones a las que aspirar. Animemos a nuestros hijos a perseguir sus sueños, independientemente de cómo se ajustan a los roles de género tradicionales.

No caigamos en estereotipos. Ayudémosles a identificarlos y descifrarlos. Una buena idea es compartir películas y libros con personajes e historias de mujeres valientes, así como cuestionar los de películas y series que sub-representan y sexualizan a la mujer. Cuanto antes sean capaces de verlo por sí mismos, antes los rechazarán y no caerán en ellos.

El padre sí cuenta. Es bueno para las niñas ver que el padre está implicado y tiene su forma diferente de educar y relacionarse. Esta relación le ayuda a confiar en la figura masculina y será la base de sus relaciones a lo largo de la vida. Dejemos que los padres también tengan su espacio.

Tenemos el deber de educar en la paridad para conseguir una sociedad más justa. La justicia parte de la educación que demos en casa. Enseñemos valores de respeto y aceptación. Cuando las niñas tengan la misma valía que los niños, habremos eliminado la violencia de género.

 

Nora-Kurtin2Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

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