La mentira de Volkswagen la saben los niños

Los coches son algo fascinante. De pequeños jugamos con ellos, con carreteras inventadas, construimos garajes con cajas de cartón, los coleccionamos y, ya de mayores, los convertimos en un miembro más de la familia. Es el que nos permite llevar a los niños al colegio, a las actividades, al destino de vacaciones que esperamos todo el año, el coche es parte de nosotros. Casi es nuestro segundo hogar.

En el último siglo, el coche pasó de ser un producto de lujo para unos pocos a un medio de transporte masificado, al que controlar por seguridad y medio ambiente.

Esto me lleva a reflexionar sobre las consecuencias de la “cagada” de Volkswagen (expresión utilizada por Michael Horn, presidente de VW en Estados Unidos), porque si hay algo que en Estados Unidos no se perdona es la mentira. Da igual que la bajada en Bolsa sea de 15.600 millones de euros, tenga previsto recibir multas de 18.000 millones de dólares o haya aprovisionado 6.5000 millones de euros, lo realmente difícil será recuperar la imagen de marca sobre todo en las generaciones jóvenes que prescriben o que en pocos años van a ser compradores.

Hoy en día, la opinión de los niños se fomenta y se valora. Su participación en los procesos de toma de decisión cada vez es mayor y son prescriptores dentro en el hogar. En España, el 70% del consumo corresponde a hogares con hijos menores de 14 años siendo el 37% del total de hogares, y más de la mitad de los niños están involucrados en el proceso de compra del coche en la familia, así lo afirma Miguel González Durán en su libro El Rey de la Casa.

Este no es el primer escándalo de un fabricante de coches, ni el primero de Volkswagen, pero sí es el primero que ha inundado las redes sociales de memes y vídeos asociando a Volkswagen a mentira y contaminación. Niños de todas las edades comparten estos videos, gif animados y fotos en donde el mensaje es claro: Volkswagen nos ha engañado y está contaminando el planeta.

Volkswagen-memes

Las nuevas generaciones tienen una mayor implicación con el medio ambiente y se mueven por valores. Estos valores que desde la familia hemos estado inculcando como el respeto, los límites, la integridad, la honestidad o el esfuerzo. Algunos de los cuales forman parte del decálogo de Volkswagen pero que el fabricante parece no aplicar como: respeto, integridad y honestidad.

Otro de los valores que enseñamos a nuestros hijos es el perdón, a aceptar nuestros fallos y superarnos. Al final, las empresas son personas y Volkswagen son 600.000 personas que forman parte de plantilla que seguramente no estaban al tanto de las decisiones lideradas por Martin Winterkorn, a quien no le importó contaminar y engañarnos a los clientes por vender más.

No sé si el tiempo, las inversiones publicitarias y las relaciones públicas terminarán por olvidar este engaño a la sociedad, este ninguneo a los esfuerzos de todos por tener un planeta mejor.

Nuestros hijos se comunican de otra forma, manejan las noticias de forma inmediata. A través del humor y los memes hacen eco de las empresas o personas que utilizan mal su poder. Las nuevas generaciones tienen una mayor educación en el consumo responsable de productos y servicios, que fomentan la responsabilidad social y que mejoran la calidad de vida de los ciudadanos. Esto es un aviso a las marcas para que trabajen con honestidad y transparencia.

Foto: John Mueller. Licencia Flickr Creative Commons

 

 

Nora-Kurtin2Nora Kurtin 

Fundadora de Sapos y Princesas

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