Bajemos el ritmo para entender a nuestros hijos y sentirnos mejor

Bajemos el ritmo para entender a nuestros hijos y sentirnos mejor

Nos planteamos contínuamente empezar el nuevo año con el firme propósito de ser más felices y mejores. Siguiendo esta premisa, desde Sapos y Princesas, os acompañamos durante todo el año para conseguirlo todos juntos ofreciendo artículos con tips y consejos de la mano de expertos. Para ello, dedicaremos nuestros contenidos a temas relacionados con valores universales que puedan ser un punto de unión y acercamiento a nuestros hijos. Una forma para compartir con ellos, no solo actividades, sino apoyarnos en esas actividades para transmitirles nuestros valores. Lo que nos diferencia como personas y como familia.

Como cuando hacemos revisión del año que se cierra. Probablemente, muchos de nosotros hagamos una larga lista de lo que queremos lograr y no hemos conseguido el pasado año. Seguramente, hay un montón de “voy a ir a…, tengo que…, retomaré…, empiezo con…”, un cúmulo de “pendientes” que, aún cumpliéndolos, no nos van a ayudar a sentirnos mejor.

Pero esta vez lo que vamos a intentar este año sea algo diferente. Probemos una estrategia diferente. Sin cargarnos de exigencias externas. Tal vez haya llegado el momento de bajar el ritmo, de demandas e incluso del montón de actividades que no nos terminan de convencer pero nos vemos auto-obligados a hacerlas.

Cuando perdemos el foco, y nos metemos en el torbellino del día a día, empezamos a dejarnos llevar. Los días pasan demasiado rápido y nos envuelven sin dejarnos momentos de quietud para poder escuchar nuestras necesidades reales. Hay veces que incluso llegamos exhaustos, porque perdemos mucha energía en alcanzar objetivos o imposiciones de nuestro entorno, por lo que nos resulta muy difícil poder mirar hacia dentro para encontrar lo que necesitamos de verdad. No logramos tener calma. Quietud.

Tal vez el principio de estos buenos propósitos para el nuevo año sea emprenderlos desde una mirada interior. Con esta nueva perspectiva, podremos encontrar lo que nos hace ser felices, y ser conscientes de nuestro verdadero alcance como personas y como padres. Si no estamos contentos con nosotros mismos es muy difícil que logremos estar satisfechos con lo que nos rodea.

Seguramente en esos momentos de tranquilidad, nos será más sencillo escuchar a nuestros hijos, y logremos comunicarnos con ellos y entender sus verdaderas necesidades. La serenidad nos permitirá abrir nuestros oidos y comprender desde la empatía que puede estar viviendo nuestro hijo en su situación. ¿Cuántas veces, un berrinche por la noche es un reclamo de “un ratito más juntos antes de dormir”? O la queja sobre un compañero del colegio es la inexperiencia de saber marcar límites personales.

Por ello, para este año que comienza deseamos retomar esos valores esenciales que nos ayudarán a llevar una vida más plena.

¡Feliz inicio!

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Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

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