Elecciones americanas y la figura de la mujer. ¡Gracias Trump!

No me gusta hablar de política, generalmente no lo hago. Pero estando en Estados Unidos, no puedo dejar de comentar las elecciones que estamos viviendo con tanta intensidad aquí y en el resto del mundo por la gran influencia que este país tiene.

Más allá de partidos y tendencias, gran parte del debate presidencial está girando en torno a la mujer, independientemente de Hillary Clinton. El debate está centrándose en el papel de la mujer en la sociedad y de lo que tantas veces aguanta de forma callada cuando un hombre abusa de su posición de poder para acosarla sexualmente.

Me parece patético que un posible futuro presidente del “país más poderoso del mundo”, como les gusta decir a los americanos, sea capaz de afirmar barbaridades sobre su poder absoluto para hacer con cualquier mujer lo que quiera.

Aunque debo agradecer a Donald Trump que, por fin, se esté hablando de este tema que se huele, se intuye, pero que no se pone sobre la mesa por ser tabú.

Hace unos días escuché un discurso de Michelle Obama que me impresionó profundamente. En él era capaz de expresar con una elegancia magistral lo horroroso y doloroso que es para la mujer esa losa de intentar pensar que el abuso no ha existido y que es mejor callar que decirlo, ya que encima es culpada por provocarlo.

Como Michelle Obama decía, “pensábamos que eran historias que nos contaban nuestras madres y abuelas, pero lamentablemente vemos que hoy, en 2016, sigue pasando”.

Está en nuestras manos como mujeres y madres, así como hombres y padres, ser firmes en este punto y actuar.

Sé que es un tema complicado de abordar, y como casi siempre, recurro a la educación que damos a nuestros hijos en casa para empezar a generar el cambio.

Por un lado, no sostener a la gente que abusa.

Nos pasa, muchas veces, que es más fácil mirar para otro lado y pensar que como no me toca directamente, no me afecta. El que calla permite. Se convierte en cómplice. No lo seamos y hablemos con nuestra familia para que sepan cómo pensamos y lo que esperamos de todos los que la formamos.

Por otro, acompañar y defender a las personas que sufren abusos.

Seguir educando, primero a nuestros hijos para que no piensen que por ser hombres, pueden hacer lo que quieran a una mujer. Por más que ella vaya “vestida para provocar”. ¿Qué es eso? ¿Provocar qué? ¿No pueden contenerse? ¿Acaso son seres irracionales e impulsivos con todo? ¿O es la excusa perfecta para justificar la falta de respeto?

Y a nuestras hijas para que sean fuertes y lo cuenten. Que no se sientan culpables por lo que les ha pasado. Que entiendan que nadie tiene ningún derecho sobre ellas. Su cuerpo es suyo y de nadie más. ¿Cómo puede ser que hemos educado tanto para darles libertad y ahora no pueden ir por la calle de noche o con miedo de estar con un hombre a solas? ¿Por qué tenemos que decirles que se protejan y estén alertas por si se cruzan con algún desequilibrado?

Esa falta de respeto es incomprensible e inadmisible.

No es no. Y eso es algo que Trump y muchos deben entender.

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Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

Blog de Nora Kurtin · Educación

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