¿Educar en verano? Sí, y disfrutarlo

Con la llegada del verano y, sobre todo, mientras estamos de vacaciones, solemos cambiar nuestras rutinas. Pasamos de unos hábitos fijos a un horario más flexible. Estos cambios pueden provocar inestabilidad física y emocional en los niños. Por ello, los expertos recomiendan mantener (mientras podamos) los mismos hábitos durante el verano, al menos, que el horario de comidas se parezca lo más posible al del resto del año.
 
Todos los años nos planteamos la misma pregunta, ¿mantenemos o no el aprendizaje reglado durante las vacaciones? Deberes, cursos, cuadernillos de verano y campamentos, o dejarles total libertad para gestionar su tiempo, ¿qué hacemos? 
 
Considero que buscar el punto medio es complicado. En mi opinión, no debemos dejar de lado el aprendizaje en ningún momento, pero quizá el verano sea el momento ideal para que nos centremos en otro tipo de enseñanzas y valores también importantes, como los relativos al ámbito familiar y personal. Esos aspectos en los que el día a día no nos permite enfocarnos tanto. Por ejemplo, sus responsabilidades en el hogar. Desde cuidar las plantas y las mascotas, como el orden y limpieza de su habitación y la colaboración en las tareas domésticas (sacar el lavavajillas, poner la mesa, hacer la lista de la compra…) y el mantenimiento del hogar. 
 
Según la edad de nuestros hijos, podemos ir dándoles responsabilidades. Seguramente no estarán encantados con ellas, pero son necesarias para que se formen como personas responsables y vayan incorporándose en el funcionamiento de la casa. Cuando repartamos las tareas, hagámoslo basándos en la edad y no en el género. El sexismo se educa desde el hogar. 
 
Por supuesto, aprovechemos las vacaciones para pasar más tiempo en casa, con la familia, y aumentar las actividades al aire libre y de ocio.
 
Personalmente, me encanta ver películas con mis hijos. Además, nos turnamos para elegirlas. Esta es una herramienta estupenda para hablar de ciertos temas y descubrir otros puntos de vista. Me ayuda a entender su perspectiva en torno a situaciones a las que puedan enfrentarse o preocuparles. Después de verlas, discutimos lo que nos gustó de los personajes, sus reacciones y analizamos las soluciones que ellos tomaron en circunstancias concretas y qué hubiéramos hecho nosotros. Esto nos permite compartir nuestro punto de vista sobre la valentía, el coraje, la ética o las relaciones personales y a entender que no todos pensamos igual ni vemos la misma realidad. 
 
Así que, aprovechemos las vacaciones para disfrutar del tiempo juntos y compartir nuestros valores. ¡Feliz verano!

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