¿Qué tiene que pasar para que nos miremos como personas?

¿Qué tiene que pasar para que nos miremos como personas?

El 8 de marzo es el Día Internacional de la Mujer. Debería ser un día de celebración y, sin embargo, es un día de protesta y paro. Protesta por la desigualdad en casi todas las áreas, sueldos, cargos directivos, acceso a la educación, además de una lucha contra la humillación y la violencia machista, tanto física como sexual. Y como este mal está categorizado como pandemia, ya son más de 50 los países que han convocado el paro para ese día, España entre ellos.

Me inquieta aceptar que hemos progresado “materialmente” con un mundo cada vez más conectado gracias a las nuevas tecnologías, con mejores infraestructuras, donde se han erradicado enfermedades hace no mucho letales, pero donde la progresión en el crecimiento como seres humanos no acompaña este desarrollo.

Los datos son desalentadores. Según la ONU, el 35% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual, siendo aún más alarmantes en algunos países donde el 70% lo ha experimentado por parte de un compañero sentimental. El horror es aún mayor si vemos cómo se han disparado las violaciones colectivas y abusos que se difunden con orgullo en las redes sociales. Pareciera que está justificado socialmente que el hombre pueda abusar de una mujer a su antojo, golpearla e insultarla.

El 35% de las mujeres de todo el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual

¿Qué ha pasado? ¿Cómo puede ser que exista una desconexión tan grande entre nosotros como personas para no respetarnos como seres humanos? Hay hombres, y mujeres también, que se comportan como si no tuvieran madres, hermanas, parejas, compañeras, jefas, amigas…

Perdemos el foco. En vez de ver a la persona que tenemos al lado, vemos su género y lo clasificamos con rótulos preconcebidos sin ni siquiera cuestionárnoslo. Las etiquetas son más fáciles de manejar.

La importancia de educar en igualdad

Pero los estereotipos de género emergen desde muy temprana edad y están muy arraigados en nuestra cultura. Desde pequeños reforzamos en las niñas su belleza física, mientras que en los niños halagamos su inteligencia. Así, a partir de los seis años, las niñas comienzan a percibir la inteligencia como algo más propio del género masculino que del suyo. Esto arraiga y nos convencemos de que los hombres tienen más capacidades para las matemáticas y las ciencias, pese a que las mujeres obtienen calificaciones tan altas como ellos. En nuestro país, las mujeres consiguen el 59% de todos los títulos universitarios, pero solo representan el 32% de los titulados en ingeniería y apenas el 21% en informática, perdiendo la oportunidad de acceder a un mercado laboral de alta demanda, donde las mujeres sólo cubren el 18% de esos puestos.

A partir de los 6 años las niñas perciben la inteligencia como algo masculino

¿Por qué hay personas que se sienten amenazadas cuando se pide equilibrio? ¿Pretenden que las mujeres estén en situación de inferioridad? Los cambios sociales llevan tiempo. Mantener el statu quo puede parecer lo más cómodo. Pero si lo que queremos es educar a nuestros hijos en el respeto, ayudarlos a ser mejores personas y desarrollar todo su potencial, tenemos que ir a la raíz del problema, que está, precisamente, en cómo los educamos en el seno del hogar. Seamos conscientes de que nuestros hijos serán los generadores de un cambio que hay que empezar ya.

¿Acaso, como padres, no queremos que nuestras hijas tengan las mismas oportunidades?

Nora-Kurtin2

Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

También te puede interesar:

¿Qué opinas? Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *