Convertir la lectura en un espacio único

Este es el mes de la lectura porque además del día del libro el 23 de abril, también se celebra el día 2 el del libro infantil y juvenil.

En reiteradas ocasiones oigo a padres afirmar que “los niños ya no leen” pero los datos estadísticos no dicen lo mismo. Según el Anuario Iberoamericano sobre el Libro Infantil y Juvenil, el volumen total de libros vendidos se mantuvo en 2011, pese a que los ingresos por la venta de literatura infantil bajaron un 6%.

La competencia que tiene el libro es muy dura porque la televisión, los videojuegos y el ordenador estimulan también otros sentidos. Sólo podremos transmitir a nuestros hijos el amor a la lectura si nosotros mismos la amamos. Tenemos que dedicarle tiempo y compartirlo con ellos, ahí está la clave del éxito. Tenemos que implicarnos más para que la lectura sea una actividad elegida por ellos.

Cuando me preguntan cuándo empezar a leer a los niños, mi respuesta es sencilla: cuando les empieces a hablar. La lectura, entendida como una actividad más en el día del bebé, es algo que se incorpora con total normalidad y sin forzar.

Elegir un libro adaptado para cada edad es un buen consejo. Si además, dentro de la preselección por edad, ellos mismos pueden elegirlo se sentirán partícipes de la elección y estarán más receptivos a la lectura.

La lectura será como enseñarles a andar. Primero les tendremos que sujetar de la mano, como cuando les leemos siendo bebés. Poco a poco, ellos mismos querrán hacerlo solos, y tendremos que estar a su lado para luego ver cómo son ellos mismos los que eligen y deciden hacerlo.

El reto viene cuando nuestros hijos prefieren otra actividad a la lectura. Ahí tenemos que ser firmes, y así como no les dejamos cruzar la calle solos pese a que sepan andar, tenemos que ayudarles a afianzar la lectura dentro de la rutina diaria. Se lo podemos hacer más fácil poniendo en sus manos libros atractivos para ellos.

Las lecturas dirigidas a nuestros hijos nos dan la irrepetible oportunidad de pasar con ellos algunos de los ratos más especiales del día.

Uno de los mejores momentos de mis hijos los fines de semana es cuando, antes de dormir, nos metemos todos juntos en la cama y yo les leo el libro que ellos eligen. El resto de los días cada uno lee solo en su cama, pero ese momento de abrazo y lectura compartida no tiene competencia.

¡Que disfrutéis de la lectura juntos!

 

 

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Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

 

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