Un año más termina, y los padres que trabajamos nos planteamos qué podemos hacer con nuestros hijos en estos momentos de descanso.

Bueno, tal vez esa sea una buena manera de comenzar. Descansando. Durante todo el año, y aquí también incluyo año escolar para los niños, estamos sometidos a la presión de horarios y actividades que impone el ritmo de vida actual. El llevar, traer, entrar y salir van uniendo todos nuestros días y muchas veces nos hacen ir corriendo a los sitios para no llegar tarde. Nuestros hijos ya saben lo que son las prisas, las practican durante todo el año.

Tal vez una enseñanza que podamos traernos de las vacaciones sean unos momentos (no digo todo el día, ni todos los días), tan solo unos momentos en que estemos junto a nuestros hijos tranquilos, sin hacer nada. Entendiendo y disfrutando de la tranquilidad, de la falta de prisa y del silencio. Estoy convencida de que esos silencios cada vez serán más cortos y empezaremos a ver como fluye la comunicación con nuestros hijos, redescubriéndonos y encontrándonos con otro estado de ánimo y otro ritmo.

En este espacio de calma tendremos la serenidad para escucharles y mostrarles nuestro afecto. Como he dicho tantas veces, ese afecto se muestra prestándoles atención, dándoles lo que no se puede comprar, nuestro tiempo. Compartir el tiempo de ocio con nuestros hijos nos ayuda a estrechar vínculos con ellos y comunicarnos mejor.

Además, si equilibramos estos momentos con espacios donde podamos hacer planes independientes, serán unas vacaciones gratificantes.

Espero que estas vacaciones nos sirvan para recargar las energías que nos ayudarán a emprender el próximo curso escolar con impulso y disfrutar de los niños porque crecen muy rápido.

¡Feliz descanso a todos y nos reencontramos en septiembre!

 

 

 

Nora-Kurtin2Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

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