Actuemos, el cambio depende de nosotros

Felicidades a Campofrío que con el spot Deliciosa Calma toca una fibra sensible en la sociedad. Consigue notoriedad y acercarse a su público objetivo y decisor de compra. Aborda desde una perspectiva crítica y cómica un tema crucial, aunque aquí las protagonistas asumen un rol de “a mí todo me resbala”.

Es verdad, estamos en una sociedad donde la mujer se ocupa más que el hombre de las tareas del hogar y de los niños, lo prueban las estadísticas. Que cobramos menos que los hombres en los mismos trabajos. También que si decide no tener hijos y tiene un puesto de dirección en una empresa, o es empresaria, como yo, se le juzga con un parámetro diferente que al de un hombre.

No creamos que quejándonos y riéndonos resignadas vamos a lograr algo. Para conseguirlo hay que trabajar y replantearse muchas cosas.

Esta sociedad la conformamos tanto hombres como mujeres, y es nuestro el 50% de la responsabilidad de sostenerla y formar parte de ella. No debemos asumir esta situación como si no pudiéramos actuar en contra de ella. ¿Qué hacemos las madres después de la queja? ¿Qué estamos haciendo para cambiar la sociedad en la que vivimos? ¿Cómo estamos educando a los niños para que cuando crezcan no miren a las mujeres (a nuestras hijas) como objetos, o seres inferiores, o seres que merecen menos que ellos? Y, ¿cómo estamos educando a las niñas? ¿Por qué les pedimos que sean sexis y guapas, cuando no lo hacemos con nuestros hijos? Las preparamos para agradar ¿a quién?

Nosotras mismas estamos metidas en esta rueda que parece que no nos animamos a cambiar. ¿Por miedo a qué? Pasemos a la acción.

Podemos hacerlo si trabajamos en equipo entre las mujeres y con los hombres. No en contra de ellos.

Para conseguir el cambio, no seamos ingenuas y pensemos que con salir a la calle a gritarlo lo lograremos… O que tomando un vinito con las amigas y poniendo al hombre de turno a caer de un burro conquistaremos algo. Así solo nos estaremos resignando. Seamos valientes y coherentes. Movámonos de nuestra zona de confort y avancemos.

La historia nos ha enseñado que no se cambia de un día para otro. Pero sí lo alcanzaremos en un par de generaciones. Esta es mi propuesta y, como todo plan de acción, tiene distintas etapas.

Corto plazo: no sostengamos desigualdades basadas en el género. Ojo, no es fácil. Cuando hablemos de las compañeras de trabajo, de las jefas o de las amigas pensemos en ellas como si fueran hombres y veamos si cambian nuestros comentarios.

Medio plazo: pidamos a los medios de comunicación y a las marcas que dejen de etiquetarnos.

Largo plazo: asegurémonos de que nuestros hijos e hijas reciben las mismas expectativas y exigencias por nuestra parte, sin ser diferentes por su género. No me refiero sólo al juguete, eso es lo sencillo. Voy a la seguridad y confianza en sí mismos como personas y a las responsabilidades en el hogar y la sociedad.

Quiero terminar hablando del spot de Ariel Share the Load. Mis aplausos a P&G que va a la raíz del mismo problema planteando una solución a través del ejemplo.

¡Todos podemos lograr el cambio, es cuestión de ponernos a ello!

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Nora Kurtin

Fundadora de Sapos y Princesas

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