Operación celiacos: consejos prácticos para normalizar la celiaquía

Operación celiacos: consejos prácticos para normalizar la celiaquía

La llegada de un diagnóstico de celiaquía a la familia representa un cambio para todos y a muchos niveles. La forma de cocinar, la manera de almacenar los alimentos o el subidón en el gasto a la hora de comprar productos sin gluten son los más llamativos. Para algunos padres estos cambios pueden resultar complicados, sobre todo cuando se trata de viajar, salir o compartir espacios con otras familias en las que ni hay, ni conocen las necesidades de los celiacos. Por eso, es recomendable que las familias con algún celiaco recién diagnosticado se acerquen a la asociación de celiacos de su comunidad, donde recibirán toda clase de información -inicial y regularmente actualizada- y aprenderán que manejar la celiaquía, dentro y fuera de casa, es más llevadero de lo parece.

Desde Sapos y Princesas queremos reunir algunos consejos prácticos para hacer más llevadera esta intolerancia a las familias que tienen que rehacer su cocina y su dieta porque hay un celiaco en casa y para esas otras que desconocen todo lo que conlleva y quieran informarse; seguro que más tarde o más temprano encontrarán el momento (y la necesidad) de ponerlos en práctica.

En casa, ante todo, organización

La dieta de un celiaco no sólo debe estar exenta de gluten, como cualquier otra debe ser sana y nutritiva y, para ello, hay dos cosas imprescindibles: la organización, básica tanto en la compra como en la cocina, y la información para conocer qué demonios es la contaminación cruzada y saber cómo evitarla. A continuación os damos algunos consejos para que ambas cosas sean más llevaderas.

  • Trata de eliminar la entrada de harina de trigo en casa. Habrá quien siga contando con este ingrediente en su despensa pero no es aconsejable. Hay que ser un auténtico jedi de la celiaquía para mantenerla a raya.
  • En tu despensa, los alimentos con y sin gluten deben ser almacenados cuidadosamente aparte para evitar que se confundan y controlar mejor la contaminación cruzada. Es conveniente colocar los “sin” en las estanterías superiores.
  • Si vas a preparar comida con gluten has de comenzar por los platos para los celiacos y después por los demás. No los cocines a la vez.
  • No uses utensilios de cocina (sartenes, cuchillos, cucharas…) en comidas con gluten y sin gluten indistintamente. Los utensilios para cocinar alimentos sin gluten deben estar bien limpios. Incluido el horno, sobre todo si es de aire. Si no es así, pon un papel de aluminio encima de la bandeja antes de cocinar sin gluten.
  • Si el celiaco es adicto al pan, es recomendable que tengas dos sandwicheras y dos tostadoras, así no habrá problema de contaminación y podrá disfrutar de sus tostadas y bocadillos calientes sin gluten.
  • A la hora de freír para celiacos no se debe reutilizar un aceite usado previamente con alimentos con gluten. Hazte con dos aceiteras y márcalas, así podrás aprovecharlo mejor.

 

El exterior, convivir o salir con no celiacos

Para un celiaco o para los padres de un niño pequeño con esta intolerancia, salir a cenar con amigos, o compartir casa con más gente puede ser un pequeño reto de paciencia y comprensión. Aquí dejamos algunas ideas y trucos fáciles, pero muy prácticos, para que las salidas, viajes y comidas con amigos sean un éxito.

  • Al pedir en un restaurante habla con el camarero y comenta con él los platos libres de gluten y cómo se han elaborado. Asegúrate de que conocen las reglas básicas en la cocina para celiacos.
  • Si es un restaurante que ofrece platos especiales para celiacos asegúrate, de nuevo, de que las salsas o complementos son sin gluten para evitar algún descuido.
  • Ten en cuenta que es muy habitual que en cualquier restaurante las patatas fritas se hagan en una freidora solo para ellas con el fin de que queden más presentables, lo cuál las convierte en una estupenda y socorrida guarnición para los niños.
  • Lo mismo ocurre con las latas de conservas (mejillones, berberechos… ), recuérdalas cuando parezca que no hay opciones sin gluten.
  • En la mesa no pases el pan por encima, como es habitual, hazlo por debajo de la mesa o por la espalda de los comensales. Mejor prevenir que vomitar.
  • No dejes el pan sin cortar encima de la mesa; debe estar cortado previamente y ha servirse en un cesto o recipiente que evite que las migas queden regadas por todo el mantel cuando se pasa de un comensal a otro.
  • En situaciones donde haya confianza y compartir, por ejemplo, una botella de agua parezca cuestión de vida o muerte (en la playa, por ejemplo) es bueno que el celiaco tenga su propia botella, personal e intransferible.
  • Llevar siempre algunos tentempiés libres de gluten (bollos, galletas…) en el bolso o mochila, es una gran idea, y con niños, pueden ser la salvación.

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