Medicalización del TDAH: cuáles son los riesgos y los beneficios para el niño

Medicalización del TDAH: cuáles son los riesgos y los beneficios para el niño

El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos neurológicos con mayor repercusión debido a su gran incidencia durante la infancia. Existen diferentes opciones de tratamiento, entre ellos el farmacológico, cuya eficacia está amparada por numerosas investigaciones, aunque no por ello deja de suscitar mucha controversia.

Si se opta por el tratamiento farmacológico o no, es una decisión importante que no hay que banalizar.

Una terapia farmacológica eficaz siempre va a estar regulada por un especialista en psiquiatría infantil o neuropediatra, quien llevará a cabo una rigurosa historia clínica y decidirá que fármaco se ajusta mejor a la sintomatología que presenta el niño y valorará los posibles efectos secundarios que se podrían presentar en cada caso.

En última instancia, son los padres los que deciden si optar por el tratamiento farmacológico o no. Es una decisión importante, no hay que banalizarla.

Por ello en primer lugar debemos elegir un medico en el que confiemos. En segundo lugar, informarnos adecuadamente de los costes/beneficios de la medicación (a continuación os explicamos con detalle los fármacos más usados y sus riesgos y beneficios), y en tercer lugar, estar abiertos a hacer una prueba de unos meses. No perdemos nada, y en ocasiones nos sorprende el resultado.

TDAH el tratamiento medicadoHay niños con TDAH que sufren importantes secuelas en su vida social o familiar debido a sus dificultades temperamentales, y a su incapacidad para regularse, y sufren mucho. En ocasiones la medicación ayuda significativamente con estos síntomas. Suele ser muy eficaz en los niños hiperactivos /impulsivos, los que presentan problemas de conducta y relaciones sociales, y algo menos en los inatentos. No obstante, hemos de sacudirnos un poco los prejuicios al respecto de la medicación: el cerebro es un órgano como cualquier otro del cuerpo. Y si necesita una medicación para que su funcionamiento sea óptimo, debemos valorarlo al menos. Si nuestro hijo fuera diabético, probablemente ni nos plantearíamos negarnos a darle insulina.

Dentro del grupo de fármacos presentes en el mercado para el tratamiento del TDAH, los más utilizados son los estimulantes, como el Metilfenidato, y en menor grado, antidepresivos y neurolépticos.

Estimulantes:

El Metilfenidato, es el único fármaco estimulante que vamos a encontrar en España para el tratamiento del TDAH. Los más conocidos son el Rubifen, fármaco de liberación prolongada, que mantiene sus efectos durante unas 5 horas, periodo a partir del cual los beneficios irán disminuyendo rápidamente, provocando que haya que repetir la administración al mediodía. Por otra parte tenemos el Concerta, que solo habría que administrar una vez al día, ya que sus efectos duran unas 12 horas. Estos estimulantes ayudan a mejorar la conducta impulsiva e hiperactiva, la capacidad de atención, vigilancia y aprendizaje. Como efectos secundarios cabe destacar: pérdida de apetito, la irritabilidad o efecto rebote, insomnio, así como también la aparición de tics o de dolores de cabeza. Estos efectos secundarios suelen ser muy leves y presentarse en mayor medida al inicio del tratamiento. Tras unas semanas suelen desaparecer o disminuir mucho su frecuencia. Por lo general son medicamentos que se toleran muy bien.

TDAH el tratamiento medicado

Antidepresivos:

Por otra parte, nos encontramos con los antidepresivos, suelen utilizarse cuando los estimulantes no han resultado efectivos o cuando el TDAH presenta cierta sintomatología depresiva o estados importantes de ansiedad. Dentro de este grupo, nos encontramos diferentes subtipos, como los Tricíclicos (Imipramina o Clomipramina). Este tipo de antidepresivos, actuaría sobre la misma sintomatología que el Metilfenidato, pero presentarían mayores efectos secundarios, como: sequedad de boca, somnolencia o insomnio, vértigos, temblor de manos, taquicardia o sudoración, y en raras ocasiones también puede provocar alteraciones cardiovasculares.

Por otra parte, tenemos los antidepresivos Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina (ISSR) (Fluoxetina, conocida como Prozac), que consiguen aumentar los niveles de serotonina en áreas clave del cerebro relacionadas con la sintomatología depresiva. Los efectos secundarios de este tipo de antidepresivos, no son tan notorios como los de los Tricíclicos, y estos efectos suelen ir desapareciendo por sí solos a lo largo del tratamiento. Por último, dentro de este grupo, existen los Inhibidores de la Recaptación de Dopamina y Noradrenalina (IRND), entre los que nos podemos encontrar con el Bupropión. Sus efectos secundarios están relacionados con un ligero aumento del riesgo de convulsiones, siempre ligado a dosis altas del fármaco, por lo que podríamos reducir este riesgo empezando por dosis bajas y subiendo lentamente.

Los Neurolépticos o antipsicóticos, como el Haloperidol, también son una opción de tratamiento para el TDAH, cuando éste viene asociado a otros trastornos de conducta más graves, trastornos del control de impulsos o Gilles de la Tourette, aunque sus efectos secundarios serían más importantes que los de los grupos anteriores (sedación, disfunciones hepáticas o efectos cardiovasculares y endocrinológicos, entre otros). Es por esto que el uso prolongado de este tipo de fármacos, podría tener más riesgos que beneficios.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

Temas: Bienestar · Salud · TDAH

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