La diabetes en la edad pediátrica

Marta padece diabetes y tiene 8 años. Debe pincharse cada cierto tiempo una especie de bolígrafo con un líquido que muchos de sus compañeros aseguran que huele a “cerámica”. Se llama insulina, le han dicho sus padres y el médico, y es necesaria para que pueda vivir como el resto de niños de su edad: de forma sana y activa. Sin embargo, sus amigos no comprenden. ¿Qué es la diabetes? ¿Por qué te pinchas tantas veces? ¡Qué miedo! Son algunos de sus pensamientos.

Esta es la historia de Marta pero podría ser la historia de los 29.000 niños españoles menores de 15 años que sufren esta enfermedad. La diabetes se ha convertido en nuestra sociedad en la segunda enfermedad crónica más frecuente en la edad pediátrica. Si ser padre es complicado, ser padre de un niño diabético resulta un poquito más complejo.

Nadie está preparado para que esta enfermedad llegue con sus maletas y se instale en la vida de algún familiar pero ¿Qué es la diabetes? y, sobre todo, ¿Hay alguna forma de prevenirlo o detectarlo?

La diabetes tipo 1, también conocida como diabetes juvenil, es una enfermedad autoinmune en la que las células que producen insulina en el páncreas se destruyen teniendo que administrarse el paciente la propia insulina bien mediante inyecciones o una bomba de insulina.

Aunque no se puede generalizar a la hora de detectar los síntomas, hay una serie de ellos que pueden alertarnos: sed excesiva, necesidad de orinar con mucha frecuencia, un aumento del apetito, pérdida de peso repentina, cansancio extremo, falta de interés y concentración, visión borrosa, vómitos y dolor de estómago.

Sin embargo, muchas veces no se presta atención a estos síntomas o se los tacha de una ligera “gripe”.  Más del 40% de los niños con diabetes tipo 1 se dan cuenta de que padecen la enfermedad porque presentan un cuadro de cetoacedosis. Es decir, un desarrollo de una acidez grave debido a que se han mantenido durante un cierto tiempo niveles de azúcar muy altos en la sangre.

Una vez superada esta fase crítica hay que tener muy claro que los niños diabéticos pueden tener perfectamente una vida sana, plena y productiva. Únicamente se tendrán que implantar unas rutinas de salud que permanecerán toda la vida y recibir una formación diabética que les permita vivir lo mejor posible.

Todos los niños con diabetes tipo 1 tienen que administrarse insulina, que puede ser mediante inyecciones varias veces al día o bien mediante una bomba de insulina que suministra dosis subcutáneas continuamente. A esto hay que sumarle una dieta sana y la práctica regular de ejercicio físico que ayuda a reducir los niveles de glucosa en sangre.

La diabetes presenta desafíos distintos a edades diferentes. Pero los desafíos están para superarlos y la diabetes es un obstáculo que perfectamente se puede controlar. Con el apoyo y cariño familiar, la atención en las escuelas y unos buenos hábitos y formación un niño diabético puede llevar una vida totalmente normal.

Además hay numerosas páginas que dan apoyo y ayudan a sobrellevar la enfermedad de la mejor manera posible. A continuación encontrareis los enlaces:

  • http://www.fundaciondiabetes.org
  • http://www.fundaciondiabetes.org/diabetesinfantil/
  • http://www.diabetesinfantilcht.com
  • http://www.diabetesjuvenil.com

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