El sol y otros peligros veraniegos

¡Llegó el verano! Y con él, el aumento de las temperaturas y las horas de sol en toda la geografía, el cambio de la humedad del ambiente, de nuestros horarios y de los alimentos que comemos. Todo esto, puede hacer que nuestros sistemas de relación con el entorno y nuestro sistema inmune se vea afectado. Además, el calor multiplica la presencia de bacterias y parásitos en los alimentos y las superficies cotidianas. Es necesario realizar algunos cambios para adaptarnos a la estación y hacer de la prevención nuestra mayor aliada. En este artículo veremos cómo podemos abordarlo y qué podemos hacer si nos encontramos con alguna patología típica del verano. Las más frecuentes son las relacionadas con el sol y los trastornos digestivos e intestinales.

El sol, ¿amigo o enemigo?

Normalmente sólo se habla de los peligros y de los problemas derivados de una mayor exposición solar pero no hay que olvidar que también nos trae cosas buenas como una mejora directa del humor, una mejor absorción de algunos nutrientes como la vitamina D o un favorecedor bronceado.

Se sabe que los efectos del sol son acumulativos. Explicado de otra manera, es como si naciéramos con unos “ahorros” en horas de protección natural contra el sol que vamos gastando según nos vamos exponiendo a sus rayos. Una vez que gastamos este capital solar, se empezarían a producir daños en el organismo. Esta situación se ve agravada en nuestros peques porque las características de su piel y nuestras costumbres hacen que gastemos gran parte de ese capital en los primeros años de vida. Pero, ¿cómo podemos “estirar nuestros ahorros”? Pues con una prevención eficaz. Por una parte, evitaremos en lo posible la exposición solar mediante el uso de gorras, gafas de sol, viseras, sombrillas y ropa que cubra más la piel y, por otra, disminuiremos la cantidad de radiación que nos llega mediante el uso de filtros solares cosméticos.

¿Alergia al sol? 

Esta es una patología cada vez más común y para la cual la medicina natural es la única opción preventiva. Por supuesto, combinada con la protección solar cosmética y mecánica antes mencionada. Remedios útiles son:

  •  Mn. (Manganeso). Oligoelemento para prevenir y para tratar los brotes
  •  Complementos de la dieta como las vitaminas del grupo B, el licopeno y los beta-carotenoides. Es mejor si su origen proviene de la dieta
  •  Homeopatía como el Lycopodium clavatum, el Hypericum perforatum… (consulta a tu especialista en Medicina Natural)

Remedios en quemaduras solares

Una vez que se ha producido la quemadura solar existen cremas reparadoras y calmantes para las zonas afectadas a base de agua termal rica en oligoelementos, Aloe vera, caléndula, hamamelis, manzanilla, karité, etc…

Otra opción que tenemos más a mano es abrir el frigorífico y usar la despensa como botiquín. Podemos aplicar sobre la piel una clara de huevo batida,una infusión templada de manzanilla o cola de caballo, un agua de pepino…

¿Qué hacemos con los mosquitos?

El aumento de las temperaturas, unido en algunas zonas al aumento de la humedad o las lluvias, hacen que además de microorganismos, antes mencionados, proliferen estos molestos insectos.

Existen remedios naturales que nos van a ayudar a ahuyentarlos, como plantar  unas macetas con pelargonios, hierbaluisa o hierba limón (lemongrass) en nuestra terrazas y jardines. Pero si vamos a viajar a una zona con mucha concentración de insectos, o las heridas que nos producen son muy molestas, se puede hacer una prevención eficaz con varias cepas homeopáticas (en este caso consulta a tu especialista en Medicina Natural).

Patologías gastrointestinales

Lo primero es recordar que tenemos que prestar especial atención a la higiene personal, de las superficies cotidianas y de los alimentos que vamos a ingerir para evitar contagios de estas fuentes.

Éste puede ser un punto débil de nuestros hijos. Las más frecuentes en líneas generales son la diarrea (sea por causa alimentaria,térmica, etc) y la indigestion que puede ir asociada a molestias gástricas y a vómitos.

Aquí es muy importante recordar que la hidratación es fundamental, tanto interna (ingresando más agua y líquidos en el organismo) como externa, mediante cremas, after sun, lociones de Aloe vera, aceites vegetales…

Remedios naturales que nos ayudan son:

  •  Cepas homeopáticas como el Argentum nitricum,Cuprum metallicum, Veratrum álbum, Ipeca (consulta a tu especialista en Medicina natural)
  •  Melisa: esta infusión templada ayuda a minimizar los espasmos intestinales
  •  Jengibre en infusión, en galletas o como condimento en las comidas, nos ayuda en casos de náuseas y vómitos
  •  Evitar bebidas con gas, lácteos, helados y bebidas frías ya que el frío paraliza las reacciones y los procesos digestivos
  •  Cambiarles la ropa si se mojan y, sobre todo, si vamos a cambiar de ambiente a un sitio con climatización

Qué hacer para que mi peque beba agua 

La hidratación es importante, de modo que si no hay manera de que tu hijo beba agua, ¡ahí van unos cuantos trucos!

  1. Prepara helados naturales a base de zumos o papillas de fruta.
  2. Convierte un zumo o refresco natural en una divertida y vistosa gelatina. Evita las industriales que vienen para preparar y pregunta en tu herbolario por gelificantes naturales como el agar agar, la cola de pescado, las celulosas vegetales…
  3. Ten siempre a mano un buen zumo o leche vegetal para ofrecerles.
  4. Prepara un agua de limón que, además de ser refrescante, nos ayuda a regular nuestro ph interno y a contrarrestar los posibles excesos en la dieta.
  5. Y sobre todo, ¡pasad un estupendo verano y sed felices!

Por Mariano Cabanillas Roldán
Farmacéutico especialista en medicina natural. Homeópata. Naturópata. Acupuntor
www.naceunafamilia.com / [email protected]

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