Cuidados con el sol

Tomar el sol inadecuadamente tiene riesgos muy altos y suelen repetirse errores comunes

Os damos algunos datos útiles y saludables, para que no se convierta en un problema.

  • Las personas rubias o pelirrojas y de piel clara o pecosa son las que más atención deben poner, porque son más sensibles al sol, pero no son las únicas.
  • Según un estudio realizado por el Observatorio del Cáncer de la aecc, publicado en junio de 2011, los padres tienden a proteger más la piel de sus hijos, cuando tienen menos de 10 años. A partir de esa edad, se relajan hasta el punto de que un 35% de los padres con hijos mayores de 10 años considera que sólo hay que aplicarles fotoprotectores, cuando el sol calienta.
  • Según datos de este mismo estudio, un 72% de los padres utiliza el mismo fotoprotector para toda la familia cuando sus hijos han superado los 10 años. Es importante utilizar una crema especial para niños hasta al menos los 14 años. Su piel no es igual que la de los adultos y necesita mayores cuidados.
  • Es importante que los padres mantengan los hábitos de protección frente al sol con sus hijos, porque es hasta la adolescencia cuando interiorizan el hábito.
  • Los datos indican que son los jóvenes, de entre 16 y 24 años, los que más se exponen al sol. Además, lo hacen durante las horas centrales del día y, por tanto, las más peligrosas, se aplican protección con menor frecuencia y la que utilizan es de un índice más bajo. No es de extrañar que, con estos hábitos, el 38% de ellos reconozca que se quema siempre o algunas veces durante sus vacaciones.
  • Las mujeres muestran una mayor concienciación que los hombres frente a los peligros del sol.
  • La mayoría de los encuestados eligen solos su crema solar. Sólo un 13% de los encuestrados asegura haber consultado a su médico o farmacéutico.

Verdades y mentiras de la exposición al sol

Según un estudio técnico elaborado por el Instituto Nacional de Meteorología, en la sociedad circulan muchas creencias falsas sobre la exposición al sol y sus efectos. Os aclaramos algunas de las más extendidas:

  • Nunca dejéis de aplicaros crema solar, aunque ya hayáis conseguido cierto nivel de bronceado. Estar moreno no supone estar protegido de los rayos ultravioleta.
  • La creencia de que no es posible quemarse estando dentro del agua es falsa. Aunque las UV se atenuan levemente, es más fácil quemarse.
  • La arena y el agua reflejan el sol por lo que hay que protegerse de ambas radiaciones, la directa y la difusa.
  • La mejor forma de protegerse del sol es mantenerse en la sombra. Ésta nos protege de los rayos directos, pero no de la radiación difusa por lo que debemos utilizar fotoprotectores y otros métodos de protección solar.
  • Las sombras cortas, las que se proyectan de una forma muy vertical, protegen menos del sol porque cuando la sombra se proyecta de esta forma, es cuando el sol se encuentra en su punto más alto y la radiación solar es más intensa.
  • Aplicarse crema solar protege del sol, pero no nos “autoriza” a prolongar nuestra exposición al sol o a hacerlo durante las horas centrales del día. Las cremas solares sólo protegen durante algún tiempo, después del cual la exposición a la radiación UV es más dañina.
  • Puedes quemarte aunque no sientas calor. Este no es un indicativo de que te estés o no quemando. La radiación UV, la que realmente quema, no se siente porque es absorbida por las capas más externas de la piel. Los rayos que dan esa sensación de calor son los infrarrojos.
  • Es cierto que los efectos del sol sobre la piel se acumulan, la piel tiene memoria y, a medida que pasan los años, la capacidad del cuerpo de reparar daños producidos por el sol va disminuyendo.
  • Hay quienes justifican tomar el sol durante unas horas con la excusa de que “es bueno para la salud”. Esta creencia es falsa. Las actividades del día a día nos obligan a estar expuestos al sol el tiempo suficiente que necesita el organismo para producir vitamina D.
  • A mayor altitud, más fácil es quemarse. Además, el sol de primavera, otoño e invierno, también quema, como ocurre cuando el cielo está cubierto.

Cómo elegir una buena crema solar

Os explicamos los dos tipos de radiaciones que nos afectan cuando nos exponemos al sol y qué indican los números que aparecen en los envases de las cremas solares, llamadas fotoprotectores, que se comercializan. De esta manera, podréis hacer una buena selección y protegeros adecuadamente.

Según la aecc, hay dos tipos de raciaciones: las radiaciones UVA, que actúan sobre las melaninas y proporcionan un “bronceado directo” de corta duración y, por otro, las UVB que actúan sobre las células productoras de melaninas, las activan y las oxidan. Producen el llamado “bronceado indirecto o duradero”.

A la hora de elegir una crema solar, debemos saber que hay dos factores o índices de protección distintos:

  • El índice PPD o capacidad de producir pigmentación duradera nos protege de las radiaciones UVA. La graduación va de 2, el más bajo, a 14, la protección más alta, siempre con números pares.
  • El indicador que más encontraréis en las cremas solares es el que protege de las UVB, el llamado Factor o Índice de Protección Solar (FPS o IPS). Los factores 2, 4 y 6 suponen una protección baja; 8, 10 y 12, media; los FPD 15, 20 y 25 son altos y, por último, los ÍPS 30, 40, 50 y 50+, son muy altos.

Preguntad a vuestro médico o farmacéutico cual es el Factor de Protección solar indicado para vuestra piel y evitad las cremas “familiares”. Cada miembro de la familia tiene una piel distinta, una edad y unas necesidades.

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