Consejos para controlar la alergia al polvo de nuestros hijos

Consejos para controlar la alergia al polvo de nuestros hijos

¿Piensas que tu hijo tiene alergia al polvo? Si se pone a estornudar con su contacto, le pica la nariz e incluso tiene ataques de asma, consulta con tu pediatra. El polvo doméstico está presente en la mayoría de los ambientes en los que vivimos por lo que es complicado controlarlo. Nuestros hijos lo pueden encontrar en nuestra casa, el colegio o en un hipermercado.

La alergia es una enfermedad en la que las defensas del niño identifican como dañino un estímulo externo que no debería serlo. Por ejemplo un alimento como los frutos secos o el polvo que respira habitualmente. Cada vez que el niño entra en contacto con dicha sustancia, puede tener síntomas diversos como tos, mucosidad nasal, dificultad respiratoria, ronchas en la piel e incluso ataques de asma.

Si se evita estar en contacto con la sustancia que produce la alergia, estará totalmente libre de síntomas. “Los alérgenos que con más frecuencia producen alergia son los que se inhalan con la respiración: los pólenes, los ácaros, los epitelios de animales y los hongos”, explican desde Aeped.

Los ácaros son un tipo de arácnido diminuto que se encuentra principalmente en ambientes cerrados. Los conocidos e identificados como Dermatophagoides pteronyssinus y Dermatophagoides farinae son las especies que más proliferan en cualquier hogar. Se encuentran sobre todo en los colchones, las almohadas, la ropa de cama, los sillones, las alfombras, las mantas, los peluches y en los muebles revestidos de tela.

Los principales factores ambientales que influyen en la presencia de los ácaros en una casa son la humedad y una temperatura entre 25 y 35º C. Actualmente nuestros domicilios mantienen una temperatura y humedad idónea para que vivan y se reproduzcan sin ningún enemigo. Se alimentan de las descamaciones que va perdiendo la piel humana y los animales de compañía.

alergia al polvoCómo afecta a nuestros hijos

Los síntomas de la alergia a los ácaros son de tipo respiratorio como rinitis con mucosidad, picor nasal o estornudos y asma. Si un niño tiene rinitis por alergia a los ácaros suele tener episodios, preferentemente al levantarse de la cama por la mañana, de estornudos en salvas o más de 10 estornudos consecutivos. También puede sufrir picor nasal, mucosidad abundante y muy líquida o goteo nasal y congestión nasal intensa.

Estos síntomas suelen desaparecer al abandonar el domicilio y reaparecen por la noche al acostarse o cuando está en contacto con grandes cantidades de polvo. También puede tener asma que se manifiesta con accesos de tos, opresión en el pecho, sibilancias o “pitos” que pueden aumentar con el ejercicio físico.

Los síntomas suelen tener lugar durante todo el año, aunque suelen ser más intensos en primavera y en otoño. Actualmente la alergia a los ácaros del polvo doméstico es la primera causa de alergia respiratoria en los niños europeos. Si no se lograr controlarla adecuadamente, puede afectar de forma negativa a sus relaciones sociales y a su desarrollo.

Si la alergia afecta a la vida diaria del niño hay que acudir al pediatra para que le pongan el tratamiento adecuado. Los pacientes suelen mejorar con medicamentos como antihistamínicos, corticoides nasales para la rinitis, inhaladores para el asma bronquial, entre otros e incluso el tratamiento con vacunas. Los niños se pueden encontrar en casa y en el colegio más irritables, cansados o nerviosos.

alergia al polvoCómo controlar la alergia a los ácaros

Si nuestro es alérgico a los ácaros del polvo además de acudir al pediatra, tenemos que tomar ciertas medidas en nuestro domicilio. Os vamos a dar varios consejos para luchar contra esos “enemigos diminutos”.

1. Huir del polvo

Es importante mantener la máxima limpieza del polvo en el cuarto del niño y en o toda la casa. Los niños con alergia a los ácaros no deben tener alfombras ni peluches en su dormitorio ya que absorben el polvo. Estos niños tampoco deben frecuentar lugares o domicilios con una alta exposición al polvo doméstico y que tengan un elevado contenido de ácaros. Por ejemplo suelen proliferar en desvanes o bibliotecas con gran número de libros.

2. Ante todo limpieza

Para eliminar el polvo de suelos y alfombras hay que utilizar un aspirador con filtro antiácaros. No debemos utilizar la escoba porque al barrer se traslada el polvo de un lugar a otro. También hay que limpiar los muebles con un paño húmedo, que recoge el polvo sin levantarlo. Una buena idea es quitar las tapicerías.

alergia al polvo colchones3. Cuidado con los colchones

Los colchones son los lugares en los que más proliferan los ácaros. Elige un colchón y una almohada de material acrílico, como látex o espuma, y cúbrelos con fundas antiácaros y transpirables. Los colchones y almohadas de plumas y lana están contraindicados en niños alérgicos al polvo. Tenemos que lavar las sábanas una vez a la semana a más de 50º durante un mínimo de 10 minutos.

4. Nada de cojines ni peluches

Si ya sabemos que nuestro hijo tiene alergia al polvo, tenemos que evitar colocar en su dormitorio cojines y peluches. También hay que quitar las estanterías con libros y las cortinas. Una buena limpieza diaria puede ayudar a tener controlados a los ácaros del polvo en el cuarto del niño y en nuestro domicilio en general.

Temas: Bienestar · Salud · Alergia

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