Ahogamiento secundario, cómo detectarlo a tiempo

Todos nos preguntamos durante el verano si nuestros niños están seguros en la piscina o en la playa. Intentamos tomar todas las medidas y precauciones posibles para evitar sustos y accidentes fatales. Sin embargo, muchas veces no tomamos las medidas adecuadas por falta de conocimiento.  Por eso hoy os queremos hablar de uno de los peligros silenciosos del verano, el ahogamiento secundario o casi-ahogamiento.

Poco se ha oído hablar sobre este tipo de accidente hasta que una madre, Lindsay Kujawa contó su experiencia en su blog Delighted Momma  “Lo que todos los padres deben saber sobre el ahogamiento secundario” y despertó conciencia por el tema. Como ella misma cuenta, la rapidez en la detección de los síntomas es vital.

¿Qué es el ahogamiento secundario o casi-ahogamiento?
Los accidentes mortales por ahogamiento que tienen lugar en las piscinas se producen por el llamado ahogamiento húmedo. Esto ocurre cuando el agua es aspirada a los pulmones.

Tras episodios en los que casi se produce un ahogamiento,  y una pequeña cantidad de agua ha pasado a los pulmones, en el 5% de los casos se puede desarrollar un edema pulmonar entre 12 y 72 horas después de la inmersión. Cuando esto ocurre, se produce el desconocido ahogamiento secundario. Esto se debe a que el agua permanece en los pulmones y la acumulación de fluidos en el tiempo va reduciendo la capacidad del niño de respirar.

¿Cuáles son los síntomas a observar?

Tras un episodio de casi ahogamiento el niño aparentemente vuelve a respirar normal y camina al sacarle del agua. Cuando los padres vemos esto,  todo lo sucedido queda en un susto pensando que el niño está fuera de peligro.

Sin embargo, existe un gran riesgo y por eso prestar atención a una serie de síntomas es vital. En un periodo de una o dos horas puede desencadenarse el ahogamiento secundario. En otros casos puede ocurrir hasta los tres días después, por eso es muy importante no relajarse y observar a los niños con atención para poder detectar cualquier síntoma.

Después de cualquier episodio de casi ahogamiento en una piscina debemos observar y detectar:

  • Mucho cansancio
  • Tos inusual y sibilancias
  • Comportamiento extraño, diferente a su actitud anterior al episodio
  • Dificultad para respirar
  • No responde a lo que se le dice, está desorientado, dificultad para pronunciar palabras, falta de memoria

Si observamos cualquiera de estos signos en las siguientes horas o días al suceso, acudir a urgencias y nunca acostar al niño en la cama para dormir.  No debemos pensar que es cansancio acumulado del día, o que tose para expulsar el agua. ¡Observa con atención y ante cualquiera de estos síntomas, acude a urgencias!

Por Indira Retuerto
Pedagoga y educadora
Profesora de natación y matronatación
www.pucherines.com

Fotografía: Patricia Conesa

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