5 Trucos para aumentar la inteligencia emocional de nuestros hijos

5 Trucos para aumentar la inteligencia emocional de nuestros hijos

Si queremos que nuestros hijos se desenvuelvan en su vida futura con eficiencia, tienen que aprender a gestionar sus emociones. La inteligencia emocional ayuda a los niños a afrontar situaciones difíciles y a tomar decisiones complicadas.

Los niños tienen que aprender a aceptar las negativas y a entender las regañinas y castigos de sus padres y profesores. Conocer y controlar las emociones puede aprenderse y ejercitarse todos los días. Os vamos a recomendar cinco trucos para aumentar la inteligencia emocional de nuestros hijos.

1. Reconocer las emociones

Para que los niños entiendan sus emociones, es fundamental que las reconozcan. A partir de los dos años los padres pueden enseñarles a conocer emociones básicas como la alegría, la tristeza, la vergüenza, el miedo o la ira. Un buen ejercicio es dibujar juntos caras de personas o animales que expresen cada una de las emociones o buscar fotografías de niños enfadados, tristes o alegres. Los niños tendrán que diferenciar las emociones. ¿Por qué está triste ese niño? ¿Por qué está contenta esa niña?

Padres paseando de la mano con su hija2. Hablar de las emociones

Cuando ya tienen seis años los niños ya no solo tienen que reconocer las emociones sino tienen que ser capaces de verbalizar sus actitudes. Tienen que saber por qué están enfadados o contentos. Por ejemplo tienen que ser capaces de decir con soltura “estoy enfadado porque no me has llevado al cine” o “estoy contento porque he jugado toda la tarde con mis amigos”. Hablar de sus emociones, les ayuda a reconocerlas. No lo dudes.

3. Aprender a controlar la ira

A partir de los seis meses los niños comienzan a desarrollar emociones negativas como la ira, el miedo y la rabia. Algunos niños pueden tener reacciones violentas como gritar o pegar a sus padres o hermanos. Los padres deben controlar esas acciones desde que son pequeños. Si no se controlan estas emociones se pueden convertir a la larga en un problema para toda la familia.  Deben además repetirles mensajes para que no vuelvan a tener la misma actitud. Un buen truco puede ser esperar a que se le pase a nuestro hijo la rabieta e intentar que explique con sus palabras la razón por la que han tenido esa actitud. No le metas prisa, solo escúchale e intenta que te lo explique. Al verbalizarlo se dará cuenta de que lo que ha hecho no está bien y que no debe volver a repetir esa conducta.

Madre hablando con sus dos hijos

4. Escucha y comunicación activa

Si quieres que tus hijos desarrollen su inteligencia emocional, intenta desde pequeños crear en el hogar el clima de comunicación adecuado. Podéis buscar una hora al día para hablar en la familia de los problemas que han tenido en el cole y escuchar sus opiniones y sentimientos. Pregúntales y escúchales con calma. Les dará seguridad y les ayudará a reconocer sus emociones. Cuando vayan creciendo sigue con la misma rutina para seguir manteniendo su confianza. Los niños deben saber qué pueden confiar en sus padres.

5. Fomentar la empatía

La empatía es la capacidad de poder comprender a los demás y ponerse en el lugar de otros. Desarrollar esta capacidad desde la infancia es algo fundamental para el desarrollo de la persona. En un estudio realizado por Maite Garaigordobil, profesora de la Universidad del País Vasco evidenciaron diferencias de género en la empatía, con puntuaciones significativamente superiores en las niñas. Además se constató que los niños con alta empatía tenían muchas conductas sociales positivas, pocas conductas sociales negativas, muchas estrategias cognitivas de interacción social asertivas, fueron nominados como compañeros prosociales, tenían alto autoconcepto, alta capacidad para analizar emociones negativas, alta estabilidad emocional, así como muchas conductas y rasgos de personalidad creadora.

Un buen truco para desarrollar la empatía puede ser jugar con los niños a adivinar que piensan y sienten los otros. Podemos jugar con un muñeco, personas que pasen por la calle o incluso con nuestra mascota. Se trata de adivinar cómo se siente o qué le ha podido ocurrir. Los niños aprenderán a ponerse en el lugar del otro y desarrollar la empatía.

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