Qué ocurre cuando un niño sufre una ruptura vincular

Durante esta semana ha saltado a los medios de comunicación una noticia que ha impactado a la sociedad: Joan, un niño de cuatro años que tras estar desde los dieciocho meses en preadopción, por mandato judicial de la Audiencia Provincial de Oviedo, debe volver con su familia biológica. Una historia real con personajes reales y sentimientos reales que ha conmovido al país y ha sembrado la duda y la controversia social. La situación genera aún más malestar si tenemos en cuenta que son muchos los dedos que apuntan a que la gestión administrativa no ha sido la más adecuada y ha causado esta situación que ha afectado tanto a la madre biológica de Joan, como a sus padres preadoptivos, y, sobre todo, al propio niño.

Muchas son las cuestiones que a menudo nos planteamos en cuanto a nuestros hijos y cuando surgen temas de actualidad relacionados con el tema, suelen brotar una serie de dudas de difícil solución. ¿Cuál es el auténtico vínculo que nos une a nuestros hijos? ¿Cuáles son sus sentimientos con respecto a nosotros? ¿Qué significa realmente ser y sentirse padre de un hijo? ¿Hasta qué punto la ley puede o no influir en ello? Para responder a éstas y otras muchas cuestiones, hemos contactado con Nuria Llorente Sáez, psicóloga y pedagoga, especialista en temas de familia y adopción.

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¿Qué ocurre con ese niño que ha sufrido una ruptura vincular?

Recordando un texto de Eduardo Punset (El viaje al amor) podíamos pensar que “el niño siente la misma desprotección y utiliza los mismos mecanismos cerebrales que el adulto frente al desamor”. Seguramente esta comparación nos haga entender la situación a la que se enfrenta un niño cuando se rompe el vínculo de apego de sus primeros años. En ocasiones este vínculo no se ha establecido adecuadamente debido a situaciones de abandono o maltrato o por el contrario sí se ha dado, pero por circunstancias concretas se ha de romper. En ambos casos se tiene que recomponer en la nueva familia creando un espacio de aceptación del niño, ofreciéndole seguridad, confianza y brindándole una experiencia vincular adecuada.

La ruptura del vínculo, por tanto, es una experiencia traumática que puede facilitar la aparición de problemas o trastornos de apego en el futuro. Es importante que en el caso de que sea algo inevitable, necesario, obligatorio, se haga de la manera más cuidadosa posible, pensando en primer lugar en el menor, en sus necesidades y su bienestar.

La ruptura del vínculo, por tanto, es una experiencia traumática que puede facilitar la aparición de problemas o trastornos de apego en el futuro.

¿Qué podemos hacer para ayudar en este proceso de ruptura?

  • Aceptación incondicional. En su nuevo hogar, al pequeño se le ha de hacer sentir que se le quiere por ser cómo es, sin fisuras, sin dudas, sin peros. Este sentir se traduce en escuchar palabras de amor pero también en saber que son verdaderas.
  • Estar ahí. Es posible que existan momentos de tensión, de enfado, de tristeza, pero la nueva figura de seguridad ha de acompañar a ese niño desde la presencia tranquila.
  • El adulto tiene que regular en un primer momento los niveles de activación y excitación del niño a través de la palabra y también de los gestos, de la conexión en todos los aspectos comunicativos. Cuando el pequeño se sienta intranquilo habrá que ayudarle a relajarse y cuando se encuentre dispuesto al juego, habrá que animarle y apoyarle en él. Será la nueva figura de referencia la que le enseñe poco a poco a autorregularse, lo cual luego le facilitará la vida con sus amigos, con la familia, con el entorno,
  • Estructura y orden. Aquí se incluyen las normas que rigen la convivencia y las rutinas, el horario, la organización diaria. Todo ello le hará la vida predecible y le otorgará seguridad.

Este proceso que leído puede parecer sencillo no lo es en la práctica, y los profesionales terapéuticos hemos de ofrecer un espacio no sólo a los niños en su proceso de adaptación y crecimiento, si no también a los padres otorgándoles formación y acompañamiento específico.

En el documental Zeitgeist Moving Forward podemos ver la importancia de las experiencias vitales antes del nacimiento y en la infancia, además de subrayar la idea de que el niño crece bajo la influencia de los adultos. Feliz visionado.

 

 

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