Cómo prevenir los mordiscos y arañazos cuando son pequeños

Cómo prevenir los mordiscos y arañazos cuando son pequeños

¿Estás preocupado porque tu hijo y otros de la escuela infantil muerden y arañan? Aunque te parezca raro, estos comportamientos son habituales en niños de 1 y 2 años. A esas edades no saben compartir y cuando quieren algo y un compañero no se lo da le muerden, le arañan o le tiran del pelo. Hay niños que tienen esta reacción y otros que sin embargo lo sufren.

Los padres primero nos sorprendemos pero luego nos sentimos agobiados. Para los educadores de Educación Infantil sin embargo es un comportamiento que tienen que prevenir todos los días. Es difícil que no haya un altercado diario en el que un alumno muerda, arañe o tire del pelo a otro.

Niño jugando en un areneroCausas de este comportamiento

Los padres no deben alarmarse si sus hijos pegan o muerden en alguna ocasión a algún compañero de clase o a algún adulto. Aunque os parezca increíble es completamente normal que aparezca alguna forma de agresividad entre los 2 y los 4 años. “En esta edad el niño tiene muy poca tolerancia a la frustración y se enfada cuando las cosas no ocurren como desearía. Como no dominan aún el lenguaje, manifiestan su frustración pasando a la acción, ya sea llorando, gritando, con rabietas, pegando, mordiendo, etc.”, explican desde El Observatorio de la salud de la infancia y la adolescencia del Hospital Sant Joan de Déu.

Según los especialistas la baja tolerancia la frustración puede ser debida al exceso de protección. Suele darse este comportamiento en niños a los que normalmente no se les niega nada. También puede ser por un acto exagerado de cariño. Quieren darle un beso o un abrazo a su compañero, se ponen nervioso y se pasan con el gesto de amistad.

En ocasiones puede ser un medio para expresarse y decir lo que quieren y lo que no. Los niños a esta edad no saben hablar y utilizan los recursos que tienen para hacerse entender ya sea un abrazo, un tirón de pelos o un mordisco. Además coincide con la etapa en la que comienzan a salirles los dientes y a veces “confunden” el brazo de su compañero con un mordedor. Lo importante es que no lo tomemos a broma y que les dejemos muy claro que no se debe hacer.

Niño sacando la lenguaConsejos para prevenir este comportamiento

Aunque en principio este comportamiento es parte de su proceso socialización, tenemos que prevenir una futura conducta agresiva de nuestros hijos. En la escuela infantil los cuidadores siempre tienen que estar atentos para prevenir estos comportamientos. Os vamos a dar los siguientes consejos para que los mordiscos, los tirones de pelos o los arañazos no sean su respuesta habitual.

1. Atender al niño agredido

Si nuestro hijo está jugando en casa o en el parque con un amiguito y ocurre un  incidente de este tipo como un mordisco o un arañazo lo primero que tenemos que hacer es atender al niño que ha sido agredido. Debemos calmarle su llanto y darle la seguridad y tranquilidad que necesite. Lo mismo que tiene que hacer la educadora en la Escuela Infantil.

2. Intervenir siempre que lo haga

Los padres no podemos permanecer impasibles ante los actos de nuestros hijos. Debemos separarle del compañero si observamos alguna de estas conductas y regañarles. Nuestro hijo tiene que entender que no se debe ni morder ni arañar. Debemos elogiar y recompensar los comportamientos positivos.

niño jugando con los dados

3. No enfadarnos ni gritar

Si actuamos de manera violenta, el niño solo entenderá que la agresividad es la única salida. Lo mejor es que respiremos, nos tranquilicemos y volvamos para hablar con el niño de forma tranquila. Es importante que entienda que es un comportamiento negativo y que no lo tiene que volver a hacer. Tenemos que regañarle de forma tranquila pero constante.

4. No responder a sus exigencias

Los niños a esas edades también pueden reaccionar de forma violenta si no consiguen lo que quieren ya sea un juguete o el cariño de su madre. Tenemos que enseñarle que se puede reaccionar de forma diferente y que así no va a conseguir nada.

5. Si lo vuelve a hacer

Si después de hablar con él y regañarle lo vuelve a hacer, tendremos que apartarle un rato sin jugar. Nuestro hijo podrá tranquilizarse y comprenderá que si sigue con esa actitud no va a poder seguir jugando. Una vez esté tranquilo vuelve a incorporarle al grupo de juego. No tendrás más remedio que volver a separar  al niño que agrede si lo vuelve a intentar.

También te puede interesar:

¿Qué opinas? Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *