Niños que desafían a los adultos ¿dónde está el límite?

Los niños nos desafían a menudo, sobre todo entre los 6 años y la adolescencia, pero este tira y afloja es normal y no tiene que ser un problema llevándolo con calma, determinación y haciéndoles respetar los límites establecidos. Sin embargo, existe un trastorno de conducta que sí puede llegar a ser un problema para el niño y para la familia y que se debe tratar adecuadamente. Se llama trastorno negativista desafiante y se caracteriza por la aparición frecuente de cuatro o más de estos comportamientos:

  • Accesos de cólera
  • Discusiones con adultos
  • Desafiar o negarse a cumplir órdenes o mandatos
  • Llevar a cabo deliberadamente actos para molestar a otras personas
  • Acusar a otros de errores propios o problemas de comportamiento
  • Ser quisquilloso o irritable
  • Mostrarse iracundo o resentido
  • Conductas agresivas hacia personas, destrucción de objetos o autolesiones

Cómo sabéis todos lo niños y adolescentes pueden presentar estas conductas alguna vez. Esporádicamente no suponen un problema, pero cuando se convierten en la forma habitual de relacionarse con el niño, empiezan a ocasionar graves problemas a él y a la familia.

Para poder hacer el diagnóstico, estos comportamientos deben producir un deterioro significativo en la actividad social, la vida familiar, académica o laboral.

Este trastorno afecta a entre un 2 y un 16% de la población escolar.

¿Qué significa esto? Que la conducta del niño tiene consecuencias serias en todos los ámbitos de su vida. Las consecuencias de su comportamiento desafiante y oposicionista, convierten la convivencia en un infierno. Puede que los padres se sientan desbordados, superados y con serias dificultades para poner límites y hacer cumplir normas.

En el colegio también aparecen los problemas. El niño con este trastorno, desafía sistemáticamente a las figuras de autoridad. Y es renuente a recibir órdenes o imposiciones. Por lo general hay un rendimiento académico bajo.

Características de los niños y jóvenes con este trastorno

  • Son tercos, resistentes a órdenes y compromisos. No ceden ni negocian.
  • Buscan constantemente hasta qué límites pueden llegar en el trato con el adulto.
  • Interfieren significativamente en el aprendizaje y ajuste escolar.
  • Tienen baja o excesiva autoestima, labilidad emocional, baja tolerancia a la frustración, vocabulario soez y pueden iniciar el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas precozmente.
  • Este trastorno presenta una alta comorbilidad con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

¿Qué causa este trastorno de conducta?

Como en casi todos los trastornos psicológicos, el origen es multicausal. Esto significa que no hay una sola causa que produzca su aparición, sino que es la suma de varios factores los que favorecen su desarrollo.

En primer lugar hay factores biológicos, relacionados con la neurología. Hay determinadas sustancias en nuestro cerebro que modulan nuestras emociones y conductas. A veces un déficit de estos neurotransmisores está implicado.

Puede haber también factores de desarrollo, como dificultades para separarse de las figuras de apego y desarrollar la autonomía.

Los factores de aprendizaje también juegan un papel importante: el niño aprende que con sus conductas disruptivas y desafiantes acapara la atención, el tiempo y la preocupación de padres y figuras de autoridad.

También está muy relacionado con la presencia de conflictos conyugales graves como separación o divorcio. Y por supuesto con el estilo educativo parental, generalmente un estilo educativo muy permisivo.

Este trastorno afecta a entre un 2 y un 16% de la población escolar.

En un importante porcentaje de casos, si no se da el apoyo y tratamiento necesario, el trastorno puede evolucionar en la adolescencia a Trastorno Disocial, mucho más grave y desadaptativo, caracterizado por un comportamiento antisocial: robos, hurtos, delicuencia, adicciones… Por eso, es muy importante, consultar con un especialista si se detectan de manera frecuente comportamientos asociados a este trastorno.

Por Úrsula Perona
Psicóloga infantil
www.ursulaperona.com

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