Por qué es importante enseñar a los niños a meditar

Por qué es importante enseñar a los niños a meditar

¿Has escuchado que es bueno enseñar a los niños a meditar? ¿Es sólo una moda o tal vez no? Cada día las cifras de niños que padecen ansiedad y estrés van en aumento. Algunos de los síntomas que presentan los niños son: inquietud, hiperactividad, dificultad para concentrarse, problemas para dormir, miedos y preocupaciones, así como inseguridad.

El estilo de vida occidental favorece en gran medida que nuestros hijos estén cada vez más hiperestimulados, ya que la crianza se caracteriza por el exceso de control parental, ritmos vertiginosos, poco tiempo libre para el ocio no estructurado y muchas horas en la escuela y extraescolares.

A medida que el niño va creciendo, va desapareciendo esa despreocupación característica de la primera infancia, y con ella, la capacidad de vivir el momento presente con tranquilidad, con conciencia, con placer. Parece que estamos siempre con un pie en otro sitio. Los niños viven anticipando la siguiente actividad y sin sosiego para paladear la que están realizando.

El tipo de ocio que ofrecemos a nuestros hijos hoy en día también influye en este hecho. Actualmente, los niños pasan poco tiempo al aire libre, en el campo o el parque. También ha disminuido considerablemente la posibilidad de interactuar con otros niños. Entre semana, muchas veces el tiempo de juego se reduce a un rato delante de la tele o de la videoconsola, a solas.

Niña meditando
Niña meditando | Fuente: Pixabay

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a estar relajados, menos ansiosos, menos estresados?

Una de las herramientas que tenemos a nuestro alcance es la meditación. Hoy en día todos hemos oído hablar del mindfulness, está muy de moda. ¿Pero sabemos realmente que es?

El mindfulness es un tipo de meditación, pero no es el único. Hay muchas herramientas que nos ayudan a lograr el objetivo de la conciencia plena. Esto quiere decir, aprender a vivir el momento presente de manera consciente. Estar en el aquí y ahora.

Hay estudios que avalan los beneficios de la práctica de la meditación en niños. Se han realizado estudios en colegios, durante la implementación de programas de meditación en el aula. Tras unas semanas de práctica, en las horas siguientes a la práctica de la meditación, se observaba un descenso de las conductas disruptivas en el aula. Los niños se mostraban más relajados, y emitían más conductas prosociales: ayudar al otro, mostrarse amables, empatizar y ser más tolerantes.

Niña meditando
Niña practicando mindfulness | Fuente: Pixabay

¿Cómo podemos iniciar a nuestros hijos en la meditación?

Podemos empezar con pequeños ejercicios de mindfulness. Por ejemplo, prestando atención plena a la propia respiración.

Durante unos minutos, el niño permanece sentado simplemente respirando. Podemos poner música suave para acompañar. Le damos la indicación de que únicamente debe prestar atención a su respiración, y que si su mente se va a “otra cosa” (pensamientos, ruidos del entorno…), solo tiene que volver a fijarse en la respiración.

Para enseñarle a prestar atención a los sonidos, tumbaremos al niño en su habitación o en otro lugar de la casa. Apagaremos las luces y abriremos las ventanas para que puedan entrar los sonidos de la calle. Es un ejercicio ideal para hacerlo por la noche. Con los ojos cerrados, pediremos al niño que preste atención a los sonidos que escucha. Debe permanecer tumbado, respirando tranquilamente con los ojos cerrados, y prestando atención a los sonidos que escuche.

También podemos invitarle a repetir un pequeño mantra de forma tranquila: Relax, omhh, namaste o cualquier otra palabra que el niño debe repetir suavemente mientras permanece sentado tranquilamente con los ojos cerrados.

Los beneficios de la práctica de la meditación en niños son estupendos: favorecen la atención, el autocontrol, y promueven conductas más amables y tolerantes, entre otros.

Y como hemos podido ver, no se trata de ejercicios complicados ni que requieran gran práctica. Lo importante es realizarlos asiduamente y encontrar los que más les gusten a nuestros hijos. Os animamos a probar!

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

También te puede interesar:

¿Qué opinas? Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *