El autocontrol se define como la capacidad de uno mismo para dominar los pensamientos, los sentimientos o las emociones. Alguien capaz de autocontrolarse manejará mejor cualquier situación porque, en primer lugar, es capaz de detectar las emociones que siente, y después, puede afrontar cualquier situación de una forma más beneficiosa. No se trata de un beneficio egoísta, se trata de que controlar la situación y mantener la calma (o la concentración) es, sin duda, la mejor forma de tomar una decisión que preserve nuestra estabilidad emocional y nuestro bienestar como individuos. Por eso es tan importante fomentar el autocontrol en niños, desde la primera infancia.

    Los psicólogos afirman que esta capacidad para controlarse está directamente ligada al desarrollo de la inteligencia emocional. Por eso subrayan la importancia de impartir una educación emocional adecuada desde la edad infantil apoyándose, sobre todo, en las evidencias arrojadas por distintos estudios, como los realizados por Walter Mischell (Universidad de Columbia).

    Estos estudios se extendieron durante un periodo de 14 años y revelaron una relación directa y clara entre la capacidad para controlar impulsos en la infancia (niños de 4 años) y el comportamiento emocional y social en la edad adulta. En concreto, los niños que habían sido capaces de controlarse y esperar su recompensa eran, en su edad adulta, más responsables, más aptos para el aprendizaje o para manejar las frustraciones y más hábiles socialmente. Sin embargo, los más impacientes mostraron, años más tarde, que tenían una menor autoestima, menor capacidad para concentrarse, para manejar el estrés o la frustración, y una mayor tendencia al enfrentamiento, entre otras dificultades sociales. El autocontrol es un camino seguro hacia el éxito. A lo mejor no es el único pero, sin duda, lleva a una vida más exitosa y feliz.

    Lo más importante es que esta capacidad para el autocontrol se puede aprender y ejercitar, y se debería utilizar para la consecución de objetivos concretos. Como padres, podemos ayudar a nuestros hijos a fomentar lo que siempre se llamó fuerza de voluntad a la hora de estudiar o de concentrarse en una tarea; siempre y cuando seamos conscientes de que los malos resultados académicos, por poner un ejemplo, no siempre se explican por una falta de esfuerzo o concentración. Antes de etiquetar a tu hijo como un vago, pregúntate si no hay otro desencadenante como el estrés o una baja autoestima.

    A continuación de damos algunos consejos para ayudar a tu hijo a fomentar el autocontrol en su día a día y poco a poco.

    10 Consejos para fomentar el autocontrol

    1. Siempre positivo: Una actitud optimista por parte de los padres ante la capacidad de su hijo para afrontar los retos es básica. El niño debe sentir que puede hacerlo y esa sensación se verá reforzada por el comportamiento de sus progenitores. Además, un clima positivo refuerza el aprendizaje y la motivación.
    1. Planificar y reforzar la motivación: Ayúdale a recopilar los motivos que le llevan a realizar ese esfuerzo concreto y a preparar argumentos para sortear las posibles interrupciones o tentaciones que se puedan presentar. Prever estos obstáculos con argumentos claros le ayudará a evitarlos. Planificar el momento en que realizará el esfuerzo también ayuda.
    1. Tentaciones fuera: Para concentrarse en los estudios o cualquier actividad es de gran ayuda dejar fuera de la habitación tentaciones como juguetes, móviles, dispositivos tecnológicos o comida.
    1. Traza objetivos pequeños pero significativos: Dice el refrán que más vale poco y bien que mucho y mal. A veces una pequeña meta cumplida puede ser el empujón para un desarrollo positivo. Ayúdale a elegir su batalla, a estudiarla, para poder ganar la guerra a la dispersión y al despiporre emocional al menos en ese momento y poco a poco.

    Ayúdale a elegir su batalla, a estudiarla, para poder ganar la guerra a la dispersión

    1. Monólogo interior: Está comprobado que en situaciones de estrés es bueno hablar con uno mismo, reflexionar sobre las dudas o los hechos que nos han molestado o estresado. Enséñale a cuestionar y estudiar situaciones que requieran de su autocontrol. Habla con él para que antes de enfadarse, reflexione sobre los comportamientos, las posibles razones o los hipotéticos sentimientos que han podido llevar a los demás a comportarse de forma molesta para él.
    1. Atender es el primer paso: La capacidad para concentrarnos en algo despreciando todo lo que nos rodea es un ejercicio muy importante para desarrollar el autocontrol. Es el germen del conocimiento y conviene aprenderlo y practicarlo desde la infancia. Disfrutar del aquí y el ahora, sencillamente, es un muy buen comienzo.
    1. No tiene que ser un superhéroe: Autocontrol no quiere decir aguantar cualquier situación negativa. En los momentos posteriores a un enfrentamiento duro, por ejemplo, en que el autocontrol es muy complicado o casi imposible lo mejor es apartarse, respirar hondo y buscar la tranquilidad a solas. Ayúdale a identificar estas situaciones y a actuar en consecuencia. Un truco fácil para que respire y se tranquilice concentrándose es invitar al niño a soplar pompas durante un ratito.

    En los momentos posteriores a un enfrentamiento en que el autocontrol es muy complicado o casi imposible lo mejor es apartarse, respirar hondo y buscar la tranquilidad a solas

    1. Comer bien: La glucosa es imprescindible para que el cerebro funcione correctamente. Asegúrate de que tu hijo realiza las cinco comidas básicas al día. Explícale lo importante que es esto para aprender, tener energía y estar sano.
    1. El autocontrol se ejercita: Esto significa que no se puede aplicar a una sola faceta de la vida. Para desarrollarlo hay que intentar practicar siempre y en cada momento lo que hoy se llama Mindfulness. A disfrutar del momento con una actitud positiva y relajada también se aprende, y precisamente por esto en muchos colegios se ha instaurado la meditación. Hay estudios que demuestran cómo la meditación es capaz de modificar patrones de pensamiento reforzando el optimismo, la utoestima y el bienestar.
    1. Ten paciencia: Recuerda que tú eres el principal ejemplo de autocontrol que tienen. Incluso si tus hijos ya son adolescentes te están observando. Si es necesario, empieza por practicar tú un estilo de vida más relajado y positivo y, si te ayuda, puedes seguir tú también estos consejos.

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