Cómo puede afectar a tus hijos el uso excesivo de las pantallas en el futuro

Cómo puede afectar a tus hijos el uso excesivo de las pantallas en el futuro

Los padres estamos preocupados por el número excesivo de horas que pasan nuestros hijos delante de las pantallas. Su generación será la primera que se beneficiará o sufrirá sus efectos. Ya los profesores universitarios están avisando de los problemas que observan en los alumnos como las dificultades para leer pasajes largos de un texto. Limitar el tiempo que pasan pegados a una pantalla se ha convertido en una batalla para la mayoría de los padres.

El uso de los teléfonos móviles inteligentes en España se ha incrementado notablemente en los últimos años. Ya representan el 87% del total de teléfonos móviles, lo que sitúa a nuestro país en la primera posición a nivel europeo según señala el último Informe Mobile en España y en el mundo. Un 80% de los españoles tiene un smartphone. La edad de inicio es mucho más temprana. En 2015, un 98% de los jóvenes de 10 a 14 años contaba ya con un teléfono de última generación con conexión a Internet. En España, los niños de 2 a 3 años utilizan habitualmente el móvil de sus padres.

Los adolescentes han cambiado su actividad favorita que era salir con sus amigos. Antes realizaban actividades sociales todos los días tales como quedar para ir al cine o ir de compras. Ahora dedican más de 6 horas diarias a navegar en Internet, enviar mensajes de texto a sus amigos o interactuar en redes sociales.

adolescentes en un banco con el móvil

La generación IGen

Nuestros hijos son la primera generación que pasa la adolescencia con un teléfono inteligente. Por eso ha sido bautizada como generación Z o generación iGen, porque han crecido en una era dominada por el influencia de Steve Jobs y creaciones como el iPad, iPhone o iPod. Comprende a los adolescentes entre los 16 y los 25 años. Se les considera nativos digitales ya que las pantallas, Internet y los aparatos conectados han formado parte de su entorno desde su nacimiento. Para ellos no ha existido la transición de lo analógico a lo digital que han conocido generaciones.

“Los niños superconectados de hoy están creciendo menos rebeldes, más tolerantes, menos felices y completamente desprevenidos para la edad adulta”, alerta el profesor de Psicología Jean Twenge de la Universidad de San Diego en su último libro sobre la generación iGen.

Los adolescentes han cambiado su actividad favorita que era salir con sus amigos. Antes realizaban actividades sociales todos los días tales como quedar para ir al cine o ir de compras. Ahora dedican más de 6 horas diarias a navegar en Internet, enviar mensajes de texto a sus amigos o interactuar en redes sociales.

Además del aislamiento social, adultos y adolescentes pueden llegar a sufrir “nomofobia”. Una patología que provoca síntomas como inestabilidad, agresividad o dificultad para la concentración, según han señalado estudios como Nomophobia: Dependency on virtual environments or social phobia?

adolescente mirando la tablet

Dependencia a las pantallas

No solo los padres nos debemos preocupar del uso abusivo del teléfono móvil y de aplicaciones de mensajería instantánea como el Whatsapp, sino también del de las pantallas. Pasar menos tiempo con los amigos, impide desarrollar habilidades sociales. Un estudio de 2014 realizado entre los estudiantes de sexto grado que pasaban solo cinco días en un campamento sin utilizar pantallas, determinó que estos alumnos mejoraron la interpretación de las emociones de sus compañeros gracias al contacto visual. Las pantallas pueden atrofiar las habilidades sociales de los adolescentes. Además se ha comprobado que esta generación lee mucho menos libros, revistas o periódicos que las anteriores, lo que puede afectar a su comprensión lectora.

Pero las tecnologías no solo dan problemas sino también beneficios. Los adolescentes de esta generación son más tolerantes, abiertos y tienen expectativas más realistas que la anterior. Los iGen se sienten parte de una comunidad tecnificada, urbana, versátil y comprometida. A diferencia de sus padres o abuelos, la tecnología les permite aumentar sus relaciones por encima de las fronteras físicas. Internet les facilita el acceso a cientos de culturas y subculturas desconocidas para otras generaciones.

Por eso los padres tenemos que intentar que el uso excesivo de los móviles y las redes sociales les pueda afectar de forma negativa. Lo mejor para los expertos es usar los móviles y las pantallas solo una hora al día. Pasar 6 horas al día pegado a las pantallas les puede reportar a la largar serios problemas. Tenemos que intentar fomentar la sociabilidad de nuestros hijos y que queden con sus amigos, que salgan a la calle y que disfruten de su adolescencia. No se trata de prohibir las pantallas sino de limitar el tiempo excesivo que les dedican.

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