Nacer y morir forma parte ineludible de nuestro ciclo vital. Afrontar este asunto con los niños es algo bastante complicado, ellos están acostumbrados a ver la muerte como algo ajeno a su entorno.
    La pérdida de un amigo o familiar es un asunto delicado y en la mayoría de las ocasiones muchas veces es un tema evitado en la familia.

    Para aclararnos algunos aspectos en cuanto a la muerte se refiere, en Sapos y Princesas hemos hablado con el psicólogo infantil Guillermo Sánchez Gutiérrez.

    De cualquier forma para afrontar este tema siempre hay que ir con la verdad por delante “la muerte resulta ya de por sí consustancial al ser humano y evitar hablar de ella es evitar la realidad de nuestra naturaleza” apunta Guillermo.

    Otro de los errores que solemos cometer algunos padres es querer evitar a nuestros hijos pasar por una situación dolorosa, “hay que discernir entre si estamos queriendo evitar dolor a nuestros hijos o por el contrario no somos capaces de enfrentarnos a la ansiedad que nos genera la situación”.

    De cualquier forma para afrontar este asunto siempre hay que ir con la verdad por delante

    Al hablar con un niño sobre la muerte hay que tener en cuenta:
    1. Explica de forma clara y con sinceridad lo que ha pasado y lo que pasará.
    2. Permite que te haga preguntas.
    3. Permite que exprese sus emociones.
    4. Ayúdales a identificarse con historias de otras personas, cuentos o películas.
    5. No dejes de recordar a la persona fallecida.

    ¿Tienen qué participar los niños en los ritos funerarios? ¿Es aconsejable?
    Esta es una de las grandes incógnitas que nos asalta cuando nos enfrentamos al duelo de un ser querido. Guillermo aconseja “incluirlos en los ritos o no en función de la edad y la madures del niño siempre y cuando hayamos explicado en que consistirá aquello a lo que va con suficiente antelación. Si acuden al funeral, no hay que dejarles solos y hay que ir explicando todo aquello que nos vayan preguntando”. Aunque apunta “para que el niño participe o no la edad es algo a tomar en cuenta ya que a partir de los 3 años y hasta los 6 saben que es la muerte pero no lo que implica, concluye Guillermo.

    Otros de los grandes fallos que solemos cometer es mentir a los niños y demorar decirles que un ser querido ha muerto, ¿cómo puede afectar esto a los niños? “Esto puede afectar a la confianza que como hijos depositan en los padres puesto que tarde o temprano lo sabrán” Guillermo afirma además que “debemos ser modelos para nuestros hijos y si nosotros mentimos estamos legitimando el hecho”.

    ¿Qué hay después de la muerte?
    Es una pregunta sin respuesta para muchos, ¿cómo se lo explicamos a nuestros hijos, sin causarles dolor o un trauma?
    “Los niños deben saber que hay preguntas que tienen difícil respuesta, la religión para los creyentes aporta una respuesta al paso de la vida a la muerte”.
    Por otra parte, hay cuentos para niños que ayudan a abordar este tema .“Ayudan quizás a poner palabras que nos faltan, son una manera de poner en imágenes esos pensamientos que los niños no entienden”.

    Guillermo concluye que “debemos explicar la muerte de forma sincera, sin metáforas y con sus consecuencias desde el primer momento que el niño se haga o nos haga preguntas”.

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